La noche del 31 de diciembre llegó a la Ciudad de México, desde La Paz, María Teresa Mercado, embajadora de México en Bolivia, después de que el gobierno de facto que se mantiene en aquel país encabezado por Jeanine Añez la declarara persona non grata.

La diplomática de carrera fue recibida por el subsecretario para América Latina de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Maximiliano Reyes, y el director general de Organismos y Mecanismos Regionales Americanos, Efraín Guadarrama.

 

María Teresa Mercado fue declarada persona non grata en Bolivia en las primeras horas del lunes, después de que las tensiones entre ambos países fueron incrementando. El desencadenante fueron varias denuncias de hostigamiento por parte de las autoridades bolivianas en la embajada de México en La Paz, que a su vez fue ocasionado porque en la representación mexicana están refugiados funcionarios del gobierno de Evo Morales que cuentan con órdenes de aprehensión del nuevo gobierno.

¿Y ahora qué?

En este momento, la crisis ha llegado a un punto estático, pues ambas partes han señalado que no quieren romper relaciones diplomáticas, y que se mantienen abiertas al diálogo.

Por un lado, la canciller boliviana Karen Longaric dijo en entrevista con Carlos Loret de Mola que están abiertos al diálogo -directamente con el secretario Ebrard- para resolver la crisis, y cedió en condenar los insultos que el ex-presidente boliviano Tuvo Quiroga hizo al Presidente López Obrador («Cobarde Matoncito») -lo que sin duda fue un agravante en la ya complicada situación.

Longaric señaló que el Sr. Quiroga no es representante de la cancillería, y confirmó que no está en sus planes romper relaciones con México.

«No, no lo haremos (romper relaciones diplomáticas con México) salvo haya diferencias extremas, pero sabemos que eso no ocurrirá. Esperamos respeto mutuo. No está roto el diálogo».

En tanto, la cancillería mexicana ha refrendado medidas de seguridad para el personal diplomático que se mantiene en Bolivia, y señaló que la embajada seguirá operando con normalidad, y será encabezada de manera interina por la consejera Ana Luisa Vallejo, Jefa de Cancillería de la Embajada.

Por ahora «la bola está en la cancha de México», que puede decidir entre varias formas de atender la cuestión.

Una primera opción sería ser recíprocos y expulsar al representante de Bolivia en México, lo cuál sería común en las usanzas diplomáticas, ya que de acuerdo a expertos, en estas situaciones es común la reciprcidad. No obstante, sobre este tema no ha habido declaraciones de la Cancillería Mexicana.

Otra opción que puede elegir la SRE es atender a la petición de Bolivia de un diálogo directo Longaric-Ebrard. Sin embargo, no es sorprendente que México se vea reacio a concederlo, ya que siempre ha tratado al gobierno de Añez como uno «de facto» tras un golpe de estado. Un diálogo de tan alto nivel sería legitimarlo.

De No es poco común que en una representación diplomática la embajadora interina opere por varios meses, por lo que podría mantenerse así hasta que se celebren elecciones en Bolivia.