En un momento de aburrimiento en su trabajo, Andrew Townshend decidió tomarse una fotografía descuidando el resto de sus obligaciones, ¿El problema? Townshend es un piloto que se encontraba volando un avión con 200 personas abordo.

El incidente ocurrió en un avión de la Royal Air Force británica, el cual se dirigía a Afganistán con 187 pasajeros, y según señala el diario The Telegraph, ocurrió cuando el piloto intentó tomar algunas fotografías desde la cabina y su cámara se cayó, al agacharse para levantarla el piloto desactivó accidentalmente el piloto automático, provocando que el avión cayera en picada más de 4 mil pies (1.2 kilómetros) en cuestión de segundos.

A causa del brusco movimiento, los pasajeros se golpearon contra el techo y según confesaron, creyeron que morirían en un terrible accidente. Afortunadamente el piloto logró recuperar el control del avión y estabilizar la trayectoria.

Como si este problema no hubiera sido suficiente, cuando el avión aterrizó el piloto mintió y aseguró que el accidente había sido un fallo técnico.

Ahora el piloto enfrenta cargos por perjurio y falso testimonio por su negligencia.

En el accidente catorce pasajeros resultaron heridos de gravedad mientras que el copiloto -quien había salido de la cabina al momento del accidente- sufrió una herida en la cabeza, se fracturó la espalda y se dañó el sistema nervioso.