La tarde del pasado martes, las autoridades lograron la detención de Mario ‘N’ y Giovana ‘N’, quienes secuestraron y asesinaron a Fátima Cecilia, de siete años. La detención de estas personas fue posible gracias a la tía de Mario, quien los hizo confesar y los entregó a las autoridades.

Fue el pasado domingo 16 de febrero -día en que se encontró el cuerpo de Fátima- cuando Mario y Giovana, acompañados de sus tres hijos, llegaron a la casa de la señora Irma Reyes para pedir asilo. Ella tenía más de veinte años sin ver a Mario, pero aún así les ofreció quedarse con ella en la casa de sus primos

«Le pregunté si traían dinero, no traían, así que le dije ‘yo tampoco tengo, pero aquí abajo pueden quedarse, voy a darme ese permiso, que no debo, porque es la casa de tus primos. Mientras tú trabajas y pueden conseguirse un cuarto barato'».

La señora detalló que después de eso no los volvió a ver sino hasta el 19 de febrero, fecha en la que las fotografías de ambos comenzaron a circular en la televisión. En ese momento decidió encararlos.

«Luego luego su reacción fue de aceptación. Mario dijo ‘Yo no fui, fue ella'». Después de eso, ella les pidió que se entregaran y le pidió a Mario que bajara a sus hijos para hablar a solas con Giovana.

«Cuando él se va, Giovana se me hinca y me pide ayuda porque él fue quien la mandó. Y me cuenta entonces ‘él siempre me decía que quería un regalito, una niña para que fuera su novia y que si no se la llevaba, él iba a hacerlo con mis hijas. Él le hace a la mariguana. Por eso me fui por Fátima. Yo se la llevé'»

La mujer le confesó a Irma que después de que Mario abusara sexualmente de Fátima, la niña lloraba mucho, por lo que ambos se espantaron y decidieron matarla, usando un cinturón para asfixiarla.

Después de escuchar la confesión de ambos, la señora Irma salió de la casa y le pidió a su hermana y cuñado que llamara a la policía municipal, «pero él como que ya sospechaba y me dijo ‘ya me voy, tía’, y yo le dije ‘mira, hijo, sí la voy a llevar, pero acompáñame al monte. Ahí la vamos a dejar’, y salí con los dos, caminamos pero me daba miedo. En eso venían los municipales y les dije ‘¡ya, se acabó, hasta aquí llegó’. Entonces ella se pone a llorar y él quiere irse, yo lo detengo de la cintura y le dije ‘no, tú también tienes que pagar por tu delito'».

Tras el arresto de Mario y Giovana, la señora Irma se llevó de vuelta a su casa a los tres hijos de la pareja, les dio de cenar y los acostó.

Sobre la recompensa de 2 millones de pesos que se ofrecía por información que llevara a la captura de los feminicidas, Irma Reyes confesó que no sabe si la van a dar o no, pero «yo solo quiero que se haga justicia».

Con información de Milenio.