Por Luis Gabriel Osejo


(Resumen con * datos * de 4 libros –aunque me gustaría que los leyeran- para que más tuiteros conozcan la historia de México). ‘Díaz y Madero’ de Armando Fuentes; ‘La epopeya de México II’ de Armando Ayala A; Biografía del Poder de Krauze y, el que da título al # Temporada de Buitres de Taibo II.

Seguramente muchos de ustedes han escuchado una y otra vez la lacónica frase ‘Es temporada de zopilotes’ expresada por el presidente López Obrador y repetida por todos sus seguidores en las redes sociales para señalar a las críticos del tabasqueño como a Denisse Dresser, Carlos Loret de Mola o Joaquín López Dóriga entre otros. Mala comparación como podrás llegar a concluir tú mismo al final del hilo.

Temporada de Buitres es el título de una obra exquisitamente escrita en 2009 por Pablo Ignacio Taibo II, el actual director del Fondo de Cultura Económica que, cuando fue nombrado como tal exclamó ‘se la metimos doblada camaradas’, pero esa es otra historia. La narración, insisto, es exquisita: TaiboII, queda claro, tiene de vulgar lo que tiene de narrador.

El libro #TemporadaDeZopilotes narra el desenlace de la traición al Apóstol de la Democracia, Don Francisco I. Madero, que tuvo lugar del 9 al 19 de febrero de 1913, un año y tres meses después de tomar posesión como Presidente de la República.

Al triste periodo se le conoce en la historia como ‘la decena trágica’ aunque en realidad debería ser ‘trecena’ pues fueron 13 días, contando desde la liberación de Bernardo Reyes y Feliz Díaz por parte de Manuel Mondragón hasta el asesinato, el 22 de febrero, de Madero y Pino Suárez.

Antes de entrar de lleno a la #TemporadadeZopilotes les comento unos datos bien interesantes:

La Revolución Méxicana aunque la conmemoramos el 20 de noviembre (porque en su Plan de San Luis, Madero había señalado esa fecha para iniciar) en realidad inició el 18 con el ataque del gobierno a la casa de Aquiles, Máximo y Carmen Serdán Alatriste en Puebla.

En la casa (hoy museo de la Revolución y que se ubica en el centro de Puebla) los Serdán iniciarían el alzamiento en contra de Don Porfirio Díaz, por eso tenían un pequeño arsenal compuesto mayoritariamente por rifles y pistolas antiguas. La policía –tras una denuncia anónima- acudió muy temprano a catear la casa.

El encargado del cateo fue el jefe de la Policía, Miguel Cabrera, quien al intentar aprehender en la puerta de la casa a Aquiles murió de un tiro en la cabeza. La policía se retiró pero a los pocos minutos llegó el ‘Batallón Zaragoza’ conformado por mil soldados a enfrentar a los zapateros (sí los Serdán eran zapateros) y una docena más de amigos. Mil vs 12.

Ese mismo día (18 de noviembre) murió Máximo Serdán (31 años) junto a otros diez poblanos que defendieron con valor la causa de la democracia. Carmen Serdán y otras mujeres fueron aprehendidas en el lugar. Aquiles logró esconderse en la casa durante 24 horas. El 19 fue descubierto y ejecutado ahí mismo. Grandes héroes los Serdán y sus acompañantes que enfrentaron a todo un batallón por un ideal.

¿Por qué les platico esto? Porque tiene que ver mucho con lo que ocurrió en la #TemporadaDeZopilotes. Continúo: la Revolución Mexicana inicio el 18 y concluyó el 21 de Mayo de 1910 con la firma de los Tratados de Ciudad Juárez que contenía la renuncia de Don Porfirio Díaz y su vice presidente Ramón Corral. El 31 de mayo dejaría, hasta ahora, el país.

Entonces, el movimiento armado duró poco menos de 6 meses. ¿Por qué renunció tan rápido Díaz? ¿por qué no continuó la lucha si tenía un ejército mas fuerte y poderoso que nunca?. Hay varias explicaciones. Su edad (80 años) o su amor a México (no quería propiciar un largo baño de sangre…como el que después vendría).

Otros historiadores dicen que renunció por el ‘hilo negro’, como se conoce a la intervención de los norteamericanos en muchos de los acontecimientos históricos de nuestro País. Dicen que detrás de una guerrilla triunfadora (desde tiempos de Juárez) está la mano de los Estados Unidos. Esta parece ser una buena explicación como lo veremos más adelante.

Madero tuvo el apoyo de los norteamericanos para derribar a Díaz que además de repudiarlos abiertamente, daba las mejores tajadas de los negocios a los europeos con los que tenía más afinidad. Como buen liberal del siglo XIX, Díaz odiaba al país norteño al que le achacaba. ‘Pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los EU’ decía el general.

Era presidente de los EU, William Taft con quien Díaz se entrevistó en 1909. La primera entrevista formal entre un presidente de los Estados Unidos y uno de México. (Digo formal porque la primera vez uno iba encadenado –Santana- y otro -Jackson – le dictaba las condiciones para dejarlo en libertad).

La entrevista Díaz-Taft (les dejo el video por si les interesa) no fue satisfactoria para el norteamericano por muchas razones. Entro otras porque Díaz actuó con mucha dignidad frente a las peticiones (que tenían que ver con petróleo) de Taft. La foto del recuerdo dice mucho ¿Ves las diferencias?.Espero que sí.

Ahí podríamos decir que se fincó la caída del régimen porfirista. Díaz al darse cuenta que los Estados Unidos daban una serie de facilidades a la revolución maderista (venta de armas, libre tránsito de los revolucionarios por ese país, etc) se dio cuenta que los ‘gringos’ ahora estaban del lado de Madero como antes habían estado con él y como antes habían estado con Juárez.

Pero además Díaz ya estaba cansado. Para 1910 tenía 80 años y llevaba 56 años en la vida pública. 35 años las había pasado en campaña militar. Desde la Revolución de Ayutla (1854) hasta la Revolución de Tuxtepec que encabezó el mismo con el lema de ‘No reelección’, pasando por la Batalla de Puebla, Querétaro y la del 2 de abril que le abrió las puertas del poder a Juárez.

Los americanos pensaron que con Madero en el Poder las cosas iban a ser más fáciles para sus intereses. Pero oh sorpresa, el Apóstol de la Democracia no tenía ninguna intención de cambiar varios de los modelos porfiristas (lo que lo sería su perdición) incluyendo el modelo económico liberal.

Así es, la Revolución Maderista, solo contemplaba el respeto al voto y a la Constitución de 1857 que contenía el principio de ‘No Reelección’. La idea central de Madero es que con la democracia (igual que con las tuberías llenas de porquería) lo demás –sociedad, campo, economía, comercio- todo mejoraría.

Tal era la situación política hacia febrero de 1919. Los ‘gringos’ enojados porque Madero no les había pagado el ´favor´ y si bien es cierto que no mantuvo la cercanía con los europeos como Díaz, tampoco se acercó a los americanos como éstos esperaban.

Por esa razón el maquiavélico embajador de los Estados Unidos en México, Henry Lane Wilson, con la venia del presidente Taft, comenzó a mover los hilos para quitar a Madero del poder. Lo primero que hizo fue llamar a la embajada a Manuel Mondragón, un despechado militar porfirista que tras el triunfo de Madero se alejó del escenario político…por el momento.

Lane y Mondragón (dueño de las patentes de modernos rifles y autor de libros de estrategia militar) planearon la liberación de Bernardo Reyes (ex gobernador de NL) preso en Santiago Tlatelolco y de Feliz Díaz (sobrino del tío) preso en Lecumberri. Los dos se habían levantado en armas contra Madero quien en lugar de mandarlos fusilar los perdonó, como a otros tantos.

Ese fue el gran error, visto en perspectiva, de Madero. Creer en la redención del hombre, en el perdón, acaso, como dicen muchos historiadores, caminando hacia su ‘crucifixión’. Madero a nadie le creyó que lo estaban traicionando, que en torno a él se fraguaba su caída.

Reyes, Díaz y Mondragón (9 de febrero) se enfilaron con miembros del Ejército federal que se habían unido al complot hacia Palacio Nacional. Valiente, imprudente también, pide la rendición a los leales quienes lo reciben con una granizada de balas. Ahí quedo el general Reyes, que dejó un gran legado de modernidad en Monterrey y un gran escritor, Alfonso, miembro de los 7 sabios y de la generación del 1915.

Huerta, general porfirista y protegido de Reyes, ha tenido poca historia hasta ese día. Se le conoce por ser un general rudo y con el fuerte vicio del alcohol y, dice el pueblo, de la marihuana. Por cierto a él está dedicada la celebre ‘La Cucaracha ya no puede caminar…’ Pero en febrero, recuperándose de una operación de cataratas, se presenta ante el ministro de gobernación de Madero.

Los complotistas originales jamás reconocieron haber hecho el plan con Huerta. Mas bien los historiadores dicen que el de Ocotán, Jalisco, vio una excelente oportunidad de trepar la escalera del poder. Fue a ofrecer sus servicios a Madero pero también a los alzados por medio de su compadre un medico de apellido Cepeda.

Instalado como ‘jefe de operaciones’ para derrotar a los rebeldes que se encontraban a piedra y lodo en La Ciudadela, Huerta juega un doble juego: por el día manda a soldados maderistas  en ‘manada’ y sin estrategia a combatir (mueren miles de ellos) pero por la noche les manda armas y comida.

Gustavo Madero, le decían el ‘ojo parado’ por tener uno de vidrio, descubre la maniobra y arresta a Huerta, lo pone delante del presidente quien escucha la respuesta del llamado ‘Chacal’: ‘les mando comida y armas como estrategia para que no se dispersen’.

Madero comete muchos errores. No oye consejos. Cree en el alma buena de todos los que han sido acusados de estar traicionándolo. Y les da más poder como al general Aureliano Blanquet a quien llama para apoyarlo frente a los golpistas y se le termina volteando.

Todo fue planeado por el embajador Wilson desde la embajada americana. El objetivo es derrocar a Madero. Ahí se reúne Huerta con enviados de Díaz y de Mondragón. Ahí se hacen planes para minar el poder de Madero al que se le voltea prácticamente todos los generales del Ejército Nacional.

Pocos son los leales a Madero. Entre ellos Felipe Ángeles que será encarcelado en un pequeño salón de Palacio Nacional por Blanquet junto con el presidente y el vicepresidente José María Pino Suárez, un poeta, escritor que solo quería que Díaz no se reeligiera y que fue puesto como vicepresidente por los maderistas como contrapeso del doctor Francisco Vázquez Gómez.

Toda la sociedad porfirista, la prensa porfirista, la clase media porfirista ¡la iglesia porfirista! celebra el golpe de estado y luego la muerte del apóstol. Son ellos los zopilotes a los que se refiere la historia contada por Taibo II. Asesinados a las puertas de la penitenciaria (tiros por la espalda) por el general Francisco Cárdenas, los mártires serán desnudados y puestos en planchas de cemento en la propia penitenciaria.

Huerta, apoyado por el embajador, traiciona a Díaz y se queda como líder del golpe de estado y luego, en una burda maniobra legalista asume la presidencia de México. Los Estados Unidos reconocen su presidencia por haberse dado acorde a la ley. (Madero Renuncia, sube Pedro Lascurain(ministro de RE), nombra a Huerta ministro de RE y renuncia. En su lugar queda Huerta. Lascurain fue el presidente más breve de la historia: 45 minutos.

Aunque la #TemporadaDeZopilotes inició antes de la trecena trágica, mucho antes, los 13 días del 9 al 22 de febrero los vimos a todos juntos: a los medios, al ejército, a los americanos, a los ricos, a la clase media burguesa, todos unidos para derrocar al único presidente que había llegado por la vía democrática.

La #TemporadaDeZopilotes nos costó luego el derramamiento de sangre de cientos de miles de mexicanos durante los siguientes 20 años. La única revolución que debemos recoocer es la de Madero y luego la de Carranza. Los demás fueron revueltas no por las ideas sino por la silla presidencial.

Premonitorias fueron las palabras de Díaz al dejar el poder: ‘Madero ha soltado al tigre…veremos qué sucede con él’. La #TemporadaDeZopilotes nos condenó a los mexicanos a una guerra y después a una revolución institucionalizada que persiste hasta nuestros días. Quiñen sabe qué hubiera pasado si Madero hubiera concluido su periodo constitucional.

Pero el hubiera no existe.