Doña Mary me ve desconcertada cuando le pregunto si ya sabe que su departamento, el de limpia, se va a privatizar. Que dejará de ser un servicio público para convertirse en un negocio particular.

‘¿Entonces sí es cierto?’ Me pregunta mientras arrastra su carrito naranja enfundada en su overol naranja.

Sí, le respondo y me mira más confundida.

– ¿Y nosotras?, ¿nos van a despedir? – me vuelve a preguntar convirtiéndome de entrevistador a entrevistado.

El presidente, le respondo, dice que va a cuidar que la empresa que se quede con el departamento les respete sus derechos.

Sonríe pero con una sonrisa de preocupación.

– Es que yo estaba a punto de jubilarme (no, no sabe que el gobierno del estado a través de los diputados modificó la ley y que no podrá hacerlo, pero no la desanimo más, no tengo corazón para hacerlo).

En lugar de entrevistarla, la acompaño por avenida universidad, por la ciclopista donde empuja su carrito. Lo detienen de vez en vez para barrer con su escoba de bruja, hecha con un brazo de algún árbol y ramas secas.

– Es de jacaranda seca, me dice como quien revela un secreto.

-Es lo primero que nos enseñan a hacer cuando llegamos al departamento. Escobas de bruja. Y sonríe y yo ya no me atrevo a preguntarle más por su estado de ánimo frente a la privatización del departamento de limpia. La acompaño y hasta me convierto en su defensor cuando una señora le avienta el carro que busca meterse a una cochera mientras caminamos.

Yo enojado le reclamó a la señora. ¿Qué no ve que está trabajando? Le medio grito, más de coraje de imaginarme lo que le espera a doña Mary si Marcos no cumple su palabra de cuidar la transición que por otra cosa.

La señora del carro le pide disculpas y me sonríe como mentándome la madre entre sus dientes.

– ¿qué va a pasar con nuestra antigüedad, con nuestras prestaciones de Navidad, de salud, van a ser las mismas? Me pregunta y no sé qué respuesta darle. Me acuerdo que Marcos acaba de de declarar que la empresa que se quede con el negocio tendrá que responderles a los hoy trabajadores de limpia. Pero tampoco se lo digo. Ya mejor me despido y no le hago ninguna entrevista de la pena por no poder contestarle bien. Y por no decirle que tampoco podrá jubilarse como pensaba.