Hace una semana se llevó a cabo durante dos días un torneo de ulama, la variante más cercana al juego de pelota prehispánico que servía como ritual cientos de años atrás.

En el torneo participaron hombres y mujeres de Chiapas, Sonora, Tabasco, Yucatán, Tlaxcala, Veracruz, Quintana Roo y un grupo de Belice para rescatar las tradiciones y costumbres mayas.

Los promotores del evento son José Lizárraga y Armando Osorio, quienes buscan promover el juego de pelota como un deporte autóctono, crear una liga nacional y llevarlo a otros países.

Hasta ahora se han realizado dos torneos, pero los promotores reconocen que han enfrentado grandes problemas para conseguirlos pues es difícil atraer a los jóvenes a un deporte con el que no están familiarizados. A esto se suma la falta de recursos y apoyo y el hecho de que este deporte no es nada sencillo.

La pelota de este juego tiene un peso de entre 3 y 4 kilogramos y si no es golpeada correctamente puede provocar hematomas y un gran dolor. Además, los jugadores no utilizan más protección que fajas de piel y vendas.

De acuerdo con los arqueólogos, el juego de pelota se remonta 3 mil 500 años antes de nuestra era y estuvo presente en muchas culturas mesoamericanas, motivo por el que existen muchas diferencias en la forma en que se jugaba, las reglas que se tenían o incluso si era solo un deporte o todo un ritual.

«Mucha gente dice que sacrificaban a los participantes, a los perdedores, pero quienes participaban en el juego de pelota eran gente de la élite, parte de un ceremonial muy importante. Es difícil imaginar que esas personas fueran sacrificadas», señala la arqueóloga Adriana Velázquez Morlet.

Fuente: El Universal