Explorar debajo de la superficie de otros planetas puede ser la clave para determinar si alguna vez ha existido vida fuera de la Tierra. Como han demostrado otras misiones, incluida la del módulo de aterrizaje InSight de la NASA, perforar la superficie de planetas como Marte es difícil, un poco demasiado difícil para profundizar más de unas pocas pulgadas en el subsuelo.

Recientemente, el Rover Curiosity midió por primera vez el carbono orgánico total, un ingrediente necesario en las moléculas de la vida, en rocas marcianas. Pero no prueba que alguna vez existió vida en Marte, porque el carbono también puede ser producido por fuentes no vivas.

Una nueva investigación sugiere que la mejor oportunidad de encontrar evidencia pasada o presente de vida en Marte requiere ir debajo de su superficie, al menos 6,6 pies (2 metros) por debajo. Marte tiene una atmósfera increíblemente delgada, lo que significa que la superficie del planeta rojo es bombardeada por radiación de alta energía del espacio, y eso podría degradar rápidamente sustancias como los aminoácidos que brindan evidencia frágil de vida.

Las cuevas podrían contener recursos como el agua, revelar más sobre la historia de un planeta y ser refugios para la evidencia de vida microbiana. En la Tierra, hay una variada gama de sistemas de cuevas, muchos de los cuales permanecen sin explorar, y albergan diversos grupos de microorganismos.