Es bien sabido que no se debe nadar después de comer porque puedes sufrir calambres que te impidan seguir flotando y termines ahogándote. Al menos eso es lo que a muchas personas les dijeron sus padres cuando iban a la playa o al balneario, pero ¿es cierto?

Expertos de medicina del Baylor College realizaron un estudio que muestra los efectos de entrar a nadar después de comer, y según sus investigaciones, hacer esto puede resultar incómodo, pero nada más.

La creencia popular dice que después de comer, el cuerpo desvía gran parte de la sangre al estómago para ayudar con la digestión, lo que provoca que las extremidades no tengan suficiente sangre y sufran calambres.

No obstante, los investigadores señalan que el cuerpo tiene sangre suficiente para realizar la digestión sin comprometer la eficiencia de las articulaciones o cualquier otra parte del cuerpo.

Además, aseguran que incluso si se llegaran a producir calambres, éstos no tendrían la fuerza suficiente para incapacitar a una persona o provocar que se ahogaran.

A pesar de esto, los expertos recomiendan no nadar o hacer cualquier tipo de actividad vigorosa después de comer, puesto que esto puede provocar dolor abdominal o inducir el vómito.

[Con información de Unocero]