Este jueves la fiscalía de Sao Paulo, Brasil, presentó cargos en contra del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, por supuesto acto de lavado de dinero.

La acusación surge de que el ex mandatario ocultó una supuesta propiedad en la ciudad de Guaruja, situación que el propio Lula ha negado en varias ocasiones.

La vivienda pertenece a la constructora OAS, una de las principales organizaciones involucradas en una investigación federal sobre corrupción centrada en la petrolera estatal Petrobras.

Apenas la semana pasada el ex presidente fue detenido y obligado a declarar al respecto.

Además de la casa de Guaruja, también se investiga una casa de campo utilizada por Silva y su familia, la cual supuestamente fue adquirida a cambio de beneficios políticos otorgados por el ex presidente.

Ambos lugares fueron sometidos a importantes remodelaciones pagadas por empresas constructoras que durante décadas tuvieron contratos con el gobierno federal. Las empresas están también en el centro del escándalo de los 2.000 millones de dólares de Petrobras.

Lula da Silva gobernó en Brasil de 2003 a 2010 y contó con un gran nivel de popularidad incluso al momento de su salida, cosa que aún es visible en el apoyo que ha recibido tras las acusaciones en su contra.