Para ser astronauta no solo se necesita tener ganas de conocer el espacio, todas las personas que son elegidas para salir del planeta deben tener las cualificaciones necesarias para soportar las condiciones que se tienen en la Estación Espacial Internacional. Hablamos de ser lo suficientemente fuertes mental y emocionalmente para soportar meses allá arriba, aprender a manejarse en gravedad cero, y contar con conocimientos avanzados en diferentes ciencias.

Pero nunca se sabe lo que puede ocurrir cuando uno está allá arriba, es por eso que además de ser capaces de hacer todo lo ya mencionado, los astronautas necesitan tener una serie de habilidades y conocimientos que le permitan sobrevivir en toda clase de escenarios, es por eso que antes de ser aceptado como astronauta, los aspirantes deben superar un examen de supervivencia extrema.

Desde cortar madera y construir un refugio, hasta resistir temperaturas debajo de los -5°C o enfrentarse a tiburones y otros animales salvajes, la clase de cosas que podría esperarse de un héroe de acción más que de un científico.

Según explica el astronauta alemán, Matthias Maurer, parte del entrenamiento proporcionado por la Agencia Espacial Europea y otras agencias espaciales alrededor del mundo, incluyen el moverse a través de un laberinto en completa oscuridad, nadar a bajas temperaturas y con fuerte oleaje, además de que deben saber utilizar un arma de fuego.

¿Y por qué es necesario todo esto?

Bueno, aunque los ingenieros encargados de planear el aterrizaje de las cápsulas de evacuación de la Estación Espacial Internacional son bastante precisos, el más mínimo error de cálculo puede suponer un desvío gigante a la hora de aterrizar.

El 18 de marzo de 1965 ocurrió justamente este caso, en ese entonces la cápsula Vosjod 2 sufrió un retrase de 46 segundos, que suena a poco tiempo, pero que bastó para que el aterrizaje se desviara 386 kilómetros del punto previsto.

En esa ocasión fue fácil encontrar la cápsula, pero ya que acceder al punto en el que aterrizó era bastante complicado, un helicóptero tardó nueve horas en llegar hasta ahí para rescatar al astronauta Alekséi Leónov, quien tuvo que soportar a -5°C durante todo ese tiempo dentro de la cápsula de evacuación.

Con información de la Agencia Espacial Europea.