Esta pregunta -y el ‘pleito’ que ha causado entre los habitantes de una y otra ciudad- parecía no tener fin. A fin de cuentas ¿cuál es el nombre correcto de ese delicioso platillo que consiste en un bolillo adobado que dentro contiene lechuga, carne de cerdo o carnitas, papa, zanahoria y crema?
El pleito, que dentro de la categoría de ‘discrepancias culinarias’ parece ser sólo superado por el melodrama de «quesadillas con queso», parecía ser uno que nunca iba a tener respuesta. Sin embargo, la última vez que fuimos por unos guajolotes, no perdimos la oportunidad de preguntarle a Luz, la señora que muy amablemente nos atendió, y quien afirmó que por décadas su familia se ha dedicado a la gastronomía garnachera.
Luz María, de Antojitos Mary (que, por cierto, por estas fechas anda instalada en La Cruz), lleva preparando los famosos ‘guajolotes’ desde que era una niña. Con tantos años en el negocio, era obvio que no éramos los primeros en preguntarle sobre este particular enredo.
Muy amablemente, nos contó que, como bien afirman los oriundos de la Ciudad de México, la receta es original de por allá. Entonces, efectivamente, el nombre correcto y original de lo que hoy conocemos como «Guajolote» es «Pambazo».
Pero no nos quedamos ahí. Cuando el pambazo hizo su entrada triunfal a tierras queretanas, le pusimos un elemento muy nuestro:  una enchilada para completar el «combo» de las carnitas, la papa, la lechuga y la crema.
De esta forma, el pedazo de la enchilada que alcanzaba a ‘salir’ del bolillo, recordó -por alguna razón que sólo nuestros ancestros saben- al moco del Guajolote (carúncula) que sobresale del animal. En términos básicos, esa ‘papada’ de rojo brillante que es tan característica del Guajolote.
El tiempo paso como sólo él sabe hacerlo, y aunque se dejó de incluir la enchilada en el ‘guajolote’, pero el nombre permaneció.