Este domingo, se celebra la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, un país con incertidumbre política donde la baja aprobación del presidente socialista, François Hollande, los escándalos de corrupción de la élite política y la amenaza terrorista han convertido este proceso electoral en uno de los más inciertos.

Pero, ¿por qué nos debería importar lo que suceda mañana en las casillas que determinarán el futuro gobierno en París? Aquí les dejo una serie de razones.

Primero que nada, hay que hablar de los candidatos.

Como en otras elecciones en el último año (Brexit, Estados Unidos, Holanda), la competencia parece ser entre los “políticos de siempre” y los “outsiders” del sistema. Entonces, Francia se suma a esta serie de comicios que parecen determinar si hay una nueva generación de líderes con ideas distintas a las normalmente apoyadas por el “status quo”, o si se continúa con la tendencia liberal que ha crecido en el occidente desde después de la Segunda Guerra Mundial.

De acuerdo a The Guardian, hay cuatro candidatos que podrían pasar a la segunda ronda, a celebrarse el próximo 7 de mayo: Marine Le Pen(del ultraderechista Frente Nacional), François Fillon (ex primer ministro del partido conservador), Emmanuel Macron (creador de un movimiento socialista enfatizado en economía que corre bajo la candidatura independiente) y Jean-Luc Mélenchon (miembro del partido socialista).

Evidentemente, entre la tendencia liberal causa más temor una eventual victoria de Le Pen, de 49 años, quien ha prometido sacar a Francia de la Eurozona -es decir, regresar al Franco- y organizar un referéndum para determinar Francia sale de la Unión Europea. En los medios, le llaman el “Frexit”. Además, Le Pen ha prometido tener una postura más radical ante los inmigrantes de medio oriente y refugiados sirios, a quienes Hollande les ha abierto las puertas. En un discurso “Trumpista”, Le Pen ha señalado que son estas políticas de apertura las que han causado atentados como el de París en noviembre del 2015 y el de los Campos Eliseos esta semana.

Básicamente, Marine Le Pen es la candidata del movimiento de las nuevas derechas que ya ganó en el Brexit y Washington, pero que perdió en las elecciones Holandesas. Tanto así, que Trump ya ha dicho que es la “candidata más fuerte”.

El otro ‘outsider’ que busca la presidencia en París es Emmanuel Macron, ha vivido siempre dentro de la esfera del sector privado. Ha sido banquero de los Rothschild y después asesor económico del gobierno de Hollande. Su tendencia, dice él mismo, no es ni de izquierda ni de derecha, sino de un “pragmatismo justo”. En términos de migración y asuntos sociales (matrimonio igualitario, aborto) es progresista, mientras que económicamente se identifica como liberal.

François Fillon, de 63 años, fue uno de los preferidos hasta que un escándalo de corrupción azotó su campaña. Fue el primer ministro del presidente Nicolás Sarkozy por 5 años. The Guardian lo identifica como un “típico conservador de provincia”, pues apela a la derecha católica de Francia y su deseo de hacer prevalecer los valores familiares tradicionales.

A inicios de la campaña, se descubrió que había pagado una enorme cantidad de dinero (millones de euros) del erario público a sus familiares, a quienes habían “trabajado con él” en la Asamblea, pero que nunca se comprobó que hubieran hecho ninguna clase de labor. A pesar de que se esperaba que abandonaran la contienda, no lo hizo.

¿Por qué nos deberían importar las elecciones francesas (especialmente, un triunfo de Le Pen)?

Las elecciones han seguido una tendencia en todo el mundo durante los últimos años. No sólo es el típico centrismo-liberal (a veces tildado de izquierda) contra las nuevas ultraderechas, sino que es el sistema vs. el anti-sistema. En México no estamos exentos de esta tendencia. López Obrador, por ejemplo, es el candidato ‘outsider’ que busca ganarle a la elite política, que él identifica como el “PRIAN”. Lo que pase en Francia podrá ser utilizado por ambas partes de la contienda en México, a su favor.

Sin embargo, con las elecciones francesas se decidirá el futuro de toda otra serie de problemas que -por el momento- son más grandes que las elecciones mexicanas:

1) Determinará el futuro de la Unión Europea:

Tras el Brexit, la institución está herida, golpeada. Un eventual triunfo de Marine Le Pen implicaría un posible “tiro de gracia” para el experimento de instituciones internacionales más exitoso de la historia: Le Pen ha navegado con la bandera ‘anti-Europa’ desde mucho antes de las campañas, por lo que no podrá ‘echarse para atrás’ una vez que llegue a la presidencia. La salida de Francia de la Unión Europea sería, a su vez, un enorme problema para México, que actualmente mantiene lazos comerciales con ese país bajo las contemplaciones del Tratado Comercial México – Unión Europea. En caso de que triunfe Le Pen -y el Frexit- habría que renegociar un tratado de libre comercio bilateral con Francia para no perder los millones de pesos que los franceses tienen en inversión en nuestro país.

2) Lucha contra el terrorismo convertido en lucha contra el Islam

Si Le Pen gana, se verá obligada a tomar fuertes medidas en contra del terrorismo. Para ella, esto implica tomar medidas de “prevención” con toda la comunidad musulmana. Especialmente, aquella que ha llegado desde países donde ISIS tiene presencia. Los musulmanes franceses, entonces, se verían enfrentados a una situación similar a la que los latinos se enfrentan en Estados Unidos, con el agravante de que para Le Pen, “cualquiera puede ser un terrorista”.

3) Seguridad Mundial

Mucho se ha hablado en los últimos días sobre la política militar de Donald Trump (retórica contra Corea del Norte, bombas en Siria…). Le Pen, como presidenta de uno de los países de la OTAN, es probable que siga una política similar. No en la misma medida que Trump, sino apoyándolo en sus amenazas contra Corea Del Norte y la guerra contra el régimen de Al-Assad -que a la vez incrementaría las tensiones de Rusia con el bloque europeo. En otras palabras, Le Pen no lanzaría bombas antes que Trump, pero sí un día después.

4) Tendencia ultraderechista en el mundo

Un triunfo del Frente Nacional de Le Pen implicaría un empuje a los movimientos de la ultraderecha en el mundo, que se han visto disminuidos con la derrota de Geert Wilders en Holanda. Movimientos similares en Polonia, Hungría y otros países de Europa del Este, así como en Alemania podrían “remontar” dependiendo del desempeño de Le Pen.

Las encuestas. ¿Quién puede qué?

El sistema electoral francés indica que hay dos vueltas electorales. En la primera, se “depuran” a todos los candidatos menos a los dos que más votos hayan tenido. La segunda, la jornada de “runoff”, es la que determina la presidencia. Según las más recientes encuestas, todos los candidatos aquí mencionados tienen posibilidades de pasar a la segunda ronda.

De acuerdo a las encuestas de Ifop – Fiducial, Le Pen tiene pocas posibilidades de ganar una segunda ronda en caso de que su contrincante sea Emmanuel Macron o François Fillon. En el caso del primero, perdería con un aproximado del 42% de los votos contra el 58% de Macron. Si fuera Fillon el candidato, quedarían 55% -45%.

No obstante, es necesario recordar que estas encuestas aún no consideran los efectos que el ataque en los Campos Eliseos esta semana pudieran tener en los electores franceses.

Sea como sea, la jornada electoral promete ponerse interesante.

Escríbeme, @memocalzada