Debido al incremento de los crímenes sexuales contra menores de edad, el gobierno indonesio ha aprobado endurecer las penas contra este delito en el país.

Se trata de una reforma aprobada esta misma semana por el presidente Joko Widodo, la cual dará una sanción de castración química a los violadores, así como su seguimiento a través de un chip electrónico.

Pero la cosa no termina ahí, dependiendo del caso y los detalles de las agresiones, se podrá dar cadena perpétua y hasta la pena de muerte a los pederastas.

«Los crímenes extraordinarios requieren una gestión extraordinaria (…) Esperamos que esta regulación tenga efectos disuasorios y reduzca los crímenes sexuales contra los menores», declaró el presidente.