Cuando tan sólo tenía 13 años, el portugués Rufino Borrego fue diagnosticado con una distrofia muscular incurable que lo obligaría a pasar el resto de su vida en silla de ruedas; sin embargo, el diagnóstico estaba equivocado.

Durante 43 años Borrego vivió sobre una silla de ruedas sin esperanzas de volver a ponerse de pie, pero en 2010 un neurólogo le dio un diagnóstico diferente al que le dieron en los años setenta, no sufría distrofia muscular, sino una enfermedad conocida como miastenia, la cual debilita los músculos del enfermo.

De haber sido diagnosticado correctamente en un principio, habría bastado con una medicación específica para detener el progreso de la enfermedad y devolverle su movilidad.

Luego de recibir este nuevo diagnóstico, Rufino Borrego ha tenido que volver a aprender a caminar, algo que le ha tomado un año completo, además de arduas sesiones de rehabilitación.

En la actualidad Borrego lleva una vida normal, aunque aún necesita someterse a sesiones de fisioterapia dos veces al año.

A pesar de haberlo condenado a más de 40 años en una silla de ruedas, Borrego no le guarda rencor al hospital que lo diagnosticó y asegura que «solo quiero vivir mi vida»

Fuente: RT