Destruir teléfonos de última generación es un pasatiempo que sólo algunos pueden costearse, pero que muchos disfrutamos ver con un poco de dolor.

La víctima más reciente de la crueldad humana contra dispositivos electrónicos es el Samsung Galaxy S7 Edge, el cual fue sometido a una presión de ‘nada más’ 400 toneladas gracias a una prensa hidráulica.

Como puedes suponer, el teléfono no es un reto para la prensa hidráulica y termina hecho tortilla, eso sí, no sin darnos un espectáculo de chispas y fuego.

No, el teléfono no sobrevivió a la prueba, pero el video ya se ha viralizado y no te lo puedes perder.