-Voy ser gobernador de Querétaro, me dijo allá por el 2006.
El director del am de Querétaro, Pedro Pablo Tejada, me había pedido que me
entrevistara con el joven ganadero que se andaba moviendo con todo para que el PAN
lo nombrara candidato a diputado federal por el entonces segundo distrito electoral.
– Quiere que lo conozcas para ver si lo incluyes en tu columna, me pidió el director.
Vi a Pancho Domínguez en San Juan del Río.
Ya lo conocía.
Coincidimos en la FEUQ en el 85, él como estudiante de Veterinaria, yo como
estudiante de la Prepa Centro.
Pero ahora lo iba a ver como un político en ciernes.
Antes de afiliarse al PAN, fue presidente de la Unión Ganadera Regional de Querétaro
con el ‘hit’ de armar el mejor elenco que se recuerde en la Feria Internacional.
Pero nada más.
En 2004 y 2005 le entregó dos millones de pesos al DIF –de parte de la Feria- que
encabezaba Marcela Torres Peimbert. Eso lo acercó aún más al partido en el Poder.
En 2006 fue el candidato y ese mismo año ganó las elecciones. Su imagen pateando
perredistas y defendiendo la tribuna de San Lázaro para que Calderón rindiera
protesta lo hizo famoso. Mediático.
Y ahí comenzó su vertiginosa carrera política. Diputado Federal en 2006, presidente
municipal, senador y gobernador.
¿Qué sigue para Pancho? Quiere, ¡por supuesto!, ser presidente de la República. Como
su antecesor, Pepe Calzada. Como la mayoría de sus antecesores.
Pancho tiene el ojo puesto en el 24. Y su ruta comienza por traspasarle el poder en
2021 a Mauricio Kuri González, su delfín, su discípulo y su amigo.
Si lo logra sentar a Mauricio, su hechura, en la Casa de los Corregidores, será el primer
gobernador que pone gobernador. Y es que la leyenda urbana en Querétaro nos dice
que gobernador no pone gobernador. Y esa maldición no la pudo conjurar don
Juventino Castro que quería a Manuel Suárez como su sucesor; tampoco el arquitecto
Calzada que quería a Fernando Ortiz Arana, tampoco Loyola que quería a Magaña ni
Paco que quería a Manuel. Ah y tampoco Pepe que quería, bueno al principio, a
Roberto Loyola.
Pancho está a prueba. Más que Mauricio.