Yalitza Aparicio sin duda ha sido una de las actrices mexicanas más comentadas de los últimos años. Su rol en ROMA, de Alfonso Cuarón, y todo lo que ello conllevó -incluida la difícil pero necesaria conversación sobre la discriminación hacia las comunidades indígenas-, ha hecho que se convierta en una activista de facto por muchas causas, entre ellas, por supuesto, los derechos de las trabajadoras domésticas y la visualización de los grupos indígenas.

Y es justo este tema del que Yalitza Aparicio habla en su recién estrenada columna en ‘The New York Times’, que forma parte de la sección The Big Ideas, que forma parte de la serie de filosofìa ‘The Stone’, donde se invita a artistas de todo el mundo a compartir sus opiniones sobre diversos temas.

En su ensayo, publicado originalmente en inglés, Aparicio recalca que es por medio del arte que se pueden provocar las conversaciones que son más difíciles de tener, como ROMA lo hizo con la discriminación hacia grupos indígenas y el trabajo doméstico.

«Tengo experiencia de primera mano con este tipo de discriminación. Después de que fui nominada al premio de la academia por mi papel como Cleo, comentarios racistas comenzaron a circular en las redes sociales. Quienes comentaban, cuestionaban por qué había sido nominada, haciendo referencia a mi contexto social y étnico. Algunos decían que una mujer indígena no es una representante digan del país», escribió la actriz.

Asimismo, la actriz señala que cuando crecía en Oaxaca, la falta de representación de mujeres indígenas en la industria del cine comunicaba mensajes sumamente negativos. «Hoy estoy volteando eso», dice.