Esta mañana las calles de las principales ciudades de Brasil se vistieron de verde y amarillo, una multitud de miles de personas salió a las calles a marchar contra la corrupción y a exigir la renuncia de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff y la detención del expresidente Lula da Silva. 

multitud

En São Paulo se congregaron alrededor de 500 mil personas en las movilizaciones de este domingo, sin embargo, la policía militar calculó unos 1.4 millones de manifestantes. Es la mayor cantidad de personas que se congregan en una manifestación en el país brasileño desde las protestas del año pasado, que congregaron a 210 mil personas, menos dela mitad. 

Muñeco

«Vine porque estoy cansada de ver tanta corrupción y para reclamar por el desorden en que se convirtió este país. Basta de robo, basta», dijo Rosilene Feitosa, una pensionada de 61 años en Sao Paulo. «Yo voté por el PT (Partido de los Trabajadores, en el poder) pero nunca más», agregó.

En Brasilia, los activistas montaron un gigantesco muñeco inflable que asemejaba la figura de Lula vestido de presidiario.

Manifestacion

Mientras ocurrían estas manifestaciones masivas, las muestras de apoyo hacia Rousseff y Lula también se mostraron, sin embargo, de una manera más discreta que las que exigían justicia para estos dos personajes. 

Desde hace varias semanas, el Movimiento Brasil Libre (MBL) lanzó una convocatoria por redes sociales y coordinó con autoridades locales para que su marcha se hiciera de forma organizada y con la supervisión de las policías locales.