Los mexicanos ya se cansaron de los abusos y de la falta de compromiso del gobierno, por lo que los reclamos esta vez son varios; el primero, el “mega gasolinazo”; el segundo, el aumento en el gas, que llegó en medio de las protestas por el primer golpe y el último pero no menos importante, las promesas incumplidas.

El Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, mencionó que la Reforma Energética vendría con rebajas en los combustibles; incluso lo prometió, se encargó de difundir spots, lo dijo en discursos y lo utilizó como herramienta para vender sus reformas estructurales.

Por lo que ahora los ciudadanos, organizaciones civiles, transportistas, activistas y partidos de oposición han manifestado su inconformidad desde el día de ayer en todo México para quejarse sobre el aumento a las gasolinas que entró en vigor el domingo pasado.

Este movimiento espontáneo que abarca 29 estados de 31, incluyendo la Ciudad de México, ha causado marchas, cierres de carreteras y ha dejado a un pueblo mexicano bastante molesto por la situación actual. Por ejemplo, en la capital mexicana, después de las protestas callejeras, un grupo de encapuchados dio acceso libre a usuarios del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro en la estación Zócalo.

En Guadalajara, los enfrentamientos han orillado a la autoridad a utilizar gases lacrimógenos. Al norte del país en Chihuahua, se han bloqueado carreteras pero sin duda alguna, la movilización más importante se dio en el  Estado de México, en la casa del Presidente y la cuna del actual Gobierno federal.

Ya que desde tempranas horas de la mañana, miles de ciudadanos y transportistas bloquearon las principales carreteras de acceso a la entidad, teniéndolas cerradas por horas. Incluso en la noche, todavía  había reportes de inconformidades en algunos puntos del estado gobernado por Eruviel Ávila.

El aumento a los combustibles fue la chispa que encendió todos aquellos reclamos que se habían ido acumulando a lo largo de Presidencia de Peña, quien se encargó de llevar a cabo una campaña llena de promesas, pero el reclamo no viene solo porque no se han cumplido, sino que debido a esto la economía se ha hundido y el país se siente hoy más indefenso frente a amenazas externas, situación que no se vivía desde hace mucho tiempo.

Peña Nieto

El gobierno mexicano ha mencionado que el aumento de los precios de los combustibles ya estaba planeado desde hace mucho tiempo, sin embargo, tuvimos mala suerte y coincidió con un alza en los precios internacionales del petróleo. “Desafortunadamente coincide con un incremento relevante en los precios internacionales del petróleo”, dijo Miguel Messmacher, subsecretario de Ingresos.

México se encarga de importar una gran parte de la gasolina que consume, aun cuando exporta petróleo crudo. “El que nosotros estuviéramos limitando de alguna manera estos movimientos, lo que hizo fue concentrar todo este ajuste… tan grande”, dijo Messmacher. “Estas cosas siempre generan malestar”, agregó. “Es muy claro, es muy comprensible. Nos queda claro que esta es evidentemente una medida impopular”.

Las autoridades aún no han dado ninguna explicación de por qué aumentó el robo de combustibles en oleoductos a principios de diciembre, pero el gobierno se vio obligado a incrementar los patrullajes militares en un 60% para combatirlo.

La delincuencia en México roba cada año combustibles por un equivalente a 1,400 millones de dólares de oleoductos de la empresa petrolera estatal Pemex, según cálculos oficiales.

Hasta el momento, el Presidente Enrique Peña Nieto no ha dicho palabra alguna ante la situación que esta atravesando el país y aprovechó hasta el último día de sus vacaciones. ¿Qué está pasando con México? ¿Qué pasará en el futuro con México? ¿Qué vendrá después de estos aumentos tan grandes? Son preguntas que encontraran respuesta con el tiempo.