La señora Marcelina, madre de la detenida Gladis Giovana, a quien se le imputa el haber sido partícipe en el secuestro y feminicidio de la menor Fátima, dio a conocer a medios de comunicación que desde hacía varios años, su hija sufría violencia familiar por parte de Mario Alberto, también detenido, a quien se le imputa, además, haber violado a la pequeña de 7 años.

Entrevistada afuera del penal de Santa Martha Acatitla, a donde acudió para visitar a su hija, la señora Marcelina denunció que incluso hubo varias ordenes de restricción de su hija en contra de Mario Alberto, que este no cumplía. Al final de su tormentosa relación, Glaid Giovana decidía regresar con él derivado de múltiples amenazas que hacía el detenido, incluyendo muchas dirigidas a los hijos de ambos.

«Hubo tres ocasiones en que yo me llevé a mi hija, se la quité. Hubo tres ocasiones, tres que fueron muy tristes y me la lleve toda golpeada, moreteada».

No obstante, la separación no duraría mucho, ya que después Mario Alberto se las arreglaría para regresar con ella, siempre a través de amenazas.

«(Mario Alberto) venía a buscar a Giovana para que le prestara a uno de los niños para llevárselo a pasear, y a fin de cuentas ya no se lo regresaba (…) así es como él se las arreglaba para volver con ella».

La señora Marcelina asegura que incluso, en estos episodios de violencia, uno de los hijos de Giovana narró como su papá había intentado quemar a su madre, rociándole gasolina, perfumes y alcohol para después intentar prenderla.

Sobre las ordenes de restricción, Marcelina aseguró que eso nunca impidió que Mario Alberto no se acercara a su hija, y que «las autoridades nunca la ayudaron»