Este lunes causó mucho revuelo la invitación -cachetada incluida- que hicieron los alumnos de la Universidad Iberoamericana a los cuatro presidenciables a dialogar con ellos. El hashtag #SInMiedoALaIbero se convirtió rápidamente en tendencia nacional, pues el llamado llega en un momento crucial de la campaña: Cuando Anaya debe afianzar su segundo lugar, cuando AMLO no puede arriesgarse a perder un sólo punto para concentrarse en la defensa del voto, y cuando Meade tiene una de sus últimas oportunidades para convertirse en el ‘caballo retador’ de Andrés Manuel.

El llamado de los universitarios no es mínimo, y su hashtag no es coincidencia.

Hace 6 años, tras la participación de Peña Nieto y la forma en la que se escondió en la Universidad, hizo que emergiera el grupo #YoSoy132, que por los primeros años del gobierno actual fue una de las voces más críticas, juveniles y digitales. Sin duda un parteaguas en el involucramiento de los jóvenes en la política pos-moderna.

Y es que ahora, no tengo duda de que los cuatro candidatos tengan, en efecto, miedo. Miedo de convertirse en el ‘Peña Nieto’ de hace 6 años que fue abucheado en la Universidad. Más aún, considerando el hartazgo que los jóvenes de la Ibero comparten no sólo con los demás jóvenes, sino con todo el país. Sin lugar a dudas, los presidenciables recibirían fuertes cuestionamientos, así como ya los han recibido en otras universidades como el Tecnológico de Monterrey (al menos en el campus Monterrey, pues en el de Querétaro sólo el Bronco se animó a ir), la UNAM, IPN, y muchos otros semilleros de profesionistas mexicanos.

¿Por qué es evidente que tendrían este miedo? En su cuenta de Twitter, Rodrigo Balvanera, un estudiante, dio a conocer la invitación para que los presidenciables debatan en sus instalaciones se les hizo llegar hace más de un mes… sin que hasta ese momento (27 de mayo a las 20:34) hubieran tenido respuesta.

Veinticuatro horas después de que el video comenzó a hacerse viral, sólo ha confirmado su asistencia el frentista Ricardo Anaya Cortés, quien debe aprovechar todas las oportunidades para poder quitarle votos juveniles a López Obrador, así como buscar echarse en el bolsillo a los millenials indecisos. Anaya, el más joven de la caballada, entiende que eso no lo logrará si no se para en las diferentes universidades, a pesar de que eso signifique hacerle frente a varias preguntas incómodas: su nave industrial en Querétaro, la familia en Atlanta, su turbio ascenso en el PAN y su breve carrera política sin duda saldrían a relucir.

No es que Anaya no pueda contestar -y bien- a esos cuestionamientos. En los debates ha dejado claro que eso es lo suyo.

Así como Anaya ha sido el único que confirmó su asistencia, Andrés Manuel López Obrador ha sido el único que la ha declinado. En sus redes sociales, el candidato de la coalición ‘Juntos Haremos Historia’ pidió disculpas y se excusó diciendo que por temas de agenda no podría ir. López Obrador parece confiado en su ventaja, y de lo duro que es el voto que lo favorecerá. Un lopezobradorista difícilmente cambiará ‘de gallo’ a un mes de las elecciones, mucho menos si es porque su candidato no participó en una Universidad para la clase alta. Aunque esto no es determinante, pues AMLO también ha declinado a participar en eventos en el IPN y la UNAM.

José Antonio Meade enfrenta la problemática de que representa al partido de Peña, aquel que se escondió hace 6 años en el baño de la Universidad. Desde entonces, se ha convertido en el principal señalado como causante del descontento social. Aunque sería una oportunidad de oro para quitarle preferencias a Anaya y posicionarse en su tan anhelado segundo lugar, pocas probabilidades tendría de hacerlo por arrastrar al lastre del PRI.

Y en lo que se refiere a Jaime Rodríguez Calderón, el único independiente, sin duda ahora tiene las manos más ocupadas en la tremenda multa que le puso el Instituto Nacional Electoral (INE) por usar recursos de procedencia ilícita en su proceso de recolección de firmas.

Más allá de la IBERO

A mi parecer, lo rescatable de todo esto, es que vemos un involucramiento de los jóvenes más consistente que el de hace 6 años. Ya dijo Enrique Krauze hace unos días en su columna en el New York Times, que le sorprendía la tenacidad, asertividad y carencia de ideología ciega en los cuestionamientos de la juventud. Y el hecho de que los candidatos tengan miedo -porque lo tienen- de ir a la Ibero, hace evidente que el futuro para nuestro país es brillante, más allá de lo que pueda pasar el 1 de julio.

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