La lava del volcán Kilauea se ha abierto paso hasta el mar, derramándose en el océano y provocando nubes de ácido y cristales finísimos que suponen un riesgo mortal en caso de ser inhalados.

Este domingo las autoridades hawaianas advirtieron a la población sobre los riesgos de estas nubes tóxicas que se producen cuando la lava entra en contacto con el agua del mar.

Tierra adentro, el magma continuó saliendo de las grandes grietas que se abrieron en el piso en vecindarios residenciales de una zona rural de la Gran Isla. La roca fundida formó ríos que dividieron bosques y granjas en su sinuoso avance hacia la costa.

La cantidad de dióxido de azufre que sale de las fisuras volcánicas se triplicó, lo que llevó al condado de Hawai a repetir sus advertencias sobre la calidad del aire. En la cima del volcán, dos erupciones explosivas liberaron columnas de ceniza. El viento desplazó gran parte de esas cenizas hacia el suroeste.

Las nubes tóxicas están formadas por ácido clorhídrico y finas partículas de vidrio que pueden irritar la piel y los ojos y causar problemas respiratorios. Además, el ácido en la nube es tan corrosivo como el ácido diluido en la batería.

[Con información de La Jornada]