Comida mexicana = tacos. Este es el mito que rompe -con éxito- «La Taberna de mi padre», sin duda uno de los restaurantes más variados que me ha tocado visitar en Querétaro.

La Taberna de mi Padre ofrece de todo: desde desayunos con machaca típicos del norte, hasta panuchos y cochinita pibil que son clásicos de tierras yucatecas. Por supuesto, no dejan de lado lo tradicional de su tierra: Enchiladas queretanas, carnitas de Santa Rosa Jáuregui y gorditas de maíz quebrado forman parte de su variado menú.

La experiencia se completa con unas instalaciones típicas pero sobrias. El color, la simpleza y la comodidad son elementos clave en este establecimiento, en donde el servicio es sumamente atento (tal vez demasiado).

La comida se sirve al momento y en caliente, acompañada de tortillas recién hechas y una gran variedad de salsas… Que, a decir verdad, dejan un poco a desear para los amantes de la comida picante.

Aunque no es una taquería, uno de los palillos clave son los tacos de una variedad de guisos: El comensal puede disfrutar hasta de 15. Chicharrón, chicharrón prensado y nopales con papa son, según nuestro mesero, los más pedidos.

A la par, ofrecen los caldos típicos mexicanos: pozole y menudo bien servidos, a diferencia de otros platillos del menú a los que les falta (solo un poco) la cantidad.

Ahí puedes comer desde el desayuno -chilaquiles, molletes, entre muchos otros- hasta la cena con un Guajolote (Pambazo, para los foráneos) y unas enchiladas.

Sin lugar a dudas, un restaurante que vale la pena probar. Y ya que lo pruebes, te quedarás con ganas de regresar para deleitarte con otros elementos de su menú.

Está ubicado en Juriquilla, sobre la calle San Felipe de Jesús #510 (a un lado del boliche).

Telefono: 234 0063

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