En México existe una montaña que aparece solo una vez al año, una montaña que no es un lugar, sino una ilusión, que tiene un gran simbolismo espiritual y que, además de todo, fue utilizada para marcar el final de un año y el comienzo del siguiente hace miles de años.

Se trata en realidad de un fenómeno natural que dura apenas unos 15 minutos y que cada año ocurre entre el 7 y el 12 de febrero. Este es el único momento del año en el que aquellos que decidan recorrer a pie los 20 kilómetros de trayecto hasta la cima del Monte Tláloc, en el Estado de México.

Ahora bien, ¿qué es la montaña fantasma?

Este peculiar fenómeno ocurre cuando, al amanecer, el sol se alinea entre el Pico de Orizaba, la Malinche y el Monte Tláloc, formando una enorme sombra que se proyecta sobre la región del ex Lago de Texcoco. Esta sombra, que es la unión de tres sombras enormes, cuando se ve desde lo alto, da la impresión de que no son tres montañas, sino una montaña gigante que no existe.

La aparición de esta montaña y su aparición cada año la convertía en un método relativamente preciso para marcar el final de un año y el comienzo del siguiente.

En la cima del Monte Tláloc se localiza el centro ceremonial más grande construido a mayor altura en Mesoamérica, está dedicado a Tláloc y tiene el nombre de ‘Tetzacualco’. En este lugar -cerrado al público por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)- el propio Moctezuma II realizaba rituales espirituales durante la aparición de la Montaña Fantasma.

Con información de Milenio.