La madrugada de este martes en Japón, un sujeto armado con un cuchillo asesinó a sangre fría a 19 personas con discapacidad y dejó heridas a otras 20. Tras entregarse a las autoridades confesó no sentir remordimiento e incluso fue capturado en fotografías sonriendo mientras era arrestado.

De acuerdo con medios nipones, el pasado mes de febrero Satoshi Uematsu fue detenido tras enviar una carta en la que advertía sobre un atentado en el que pretendía asesinar a entre 260 y 470 personas discapacitadas, a quienes consideraba un lastre para la sociedad.

«(El ataque) se llevará a cabo durante el turno de noche, cuando hay menos personal. El objetivo serán dos centros en los que residen muchas personas con discapacidad», advirtió en una carta enviada al presidente de la Cámara Baja japonesa.

En su carta Uematsu también explica que con la muerte de las personas discapacitadas se podría «revitalizar la economía mundial y creo que quizás sea posible evitar una III Guerra Mundial».

«Las personas discapacitadas solo pueden crear miseria. Creo que ha llegado el momento de llevar a cabo una revolución y tomar una dura pero inevitable decisión por el bien de toda la humanidad. Dejemos que Japón dé ese primer gran paso», escribió el asesino.

Además, el psicópata detallaba cómo pretendía llevar a cabo su plan, someter a los trabajadores y atarlos para no lastimarlos o que interfieran, matar a los discapacitados de dos centros especializados y finalmente entregarse «por el bien de la humanidad».

Tras recibir la carta, se solicitó la detención del sujeto, a quien se le aplicaron pruebas toxicológicas y se le detectó que había consumido marihuana. El sujeto fue ingresado a un hospital psiquiátrico hasta que 12 día después se determinó que ya no suponía un peligro. Meses después Uematsu llevó a cabo su plan y perpetró la mayor masacre que Japón ha sufrido desde la Segunda Guerra Mundial.

Aquí la carta íntegra de Uematsu que se dio a conocer por las autoridades tras su detención.

«Estimado portavoz de la Cámara Baja Tadamori Oshima,

Muchas gracias por leer esta carta. Puedo aniquilar un total de 470 discapacitados. Soy absolutamente consciente de que mis comentarios son excéntricos. Aun así, al pensar en los rostros cansados de los tutores, en los ojos apagados de los cuidadores que trabajan en las instalaciones, no soy capaz de contenerme, así que he decidido tomar medidas hoy por el bien de Japón y del mundo. Mi razonamiento es que puede que yo sea capaz de revitalizar la economía mundial y creo que quizás sea posible evitar una III Guerra Mundial.

Imagino un mundo en el que las personas con discapacidades severas puedan solicitar la eutanasia, con el consentimiento de sus tutores, en los casos en los que el enfermo sea incapaz de vivir en una casa y de participar activamente en la sociedad. Creo que todavía no hay una respuesta acerca del modo en el que deberían de vivir las personas con discapacidades múltiples.

Las personas discapacitadas solo pueden crear miseria. Creo que ha llegado el momento de llevar a cabo una revolución y tomar una dura pero inevitable decisión por el bien de toda la humanidad. Dejemos que Japón dé ese primer gran paso.

¿Podría el señor Tadamori Oshima, que sostiene el mundo, utilizar su poder para lograr que el mundo vaya en una mejor dirección? Confío sinceramente en que enviará este mensaje a Shinzo Abe [primer ministro de Japón]. Esta es a la respuesta a la que he llegado después de pensar muy seriamente en cómo podía contribuir al bien de la humanidad.

Estimado portavoz de la Cámara Baja Tadamori Oshima, ¿utilizaría su poder por el bien de Japón y de toda la humanidad?

Por favor, considere esta carta seriamente.

Satoshi Uematsu

El plan: se llevará a cabo durante el turno de noche, cuando hay menos personal. El objetivo serán dos centros en los que residen muchas personas discapacitadas. Los trabajadores de guardia serán atados con un cable, por lo que no podrán moverse y ni contactar con nadie fuera. El acto se llevará a cabo con rapidez y, definitivamente, sin herir a los empleados. Después de aniquilar a las 260 personas de estas dos instalaciones, me entregaré.

Para llevar a cabo la acción, tengo varias peticiones. Después de mi detención, mi encarcelamiento será de un máximo de dos años, y por favor, logre mi puesta en libertad después. Se me debe considerar inocente por mis problemas mentales. Un nuevo nombre (Takashi Iguro) debe quedar registrado, y necesitaré documentos tales como un permiso de conducir para poder tener una vida cotidiana.

También necesitaré disfrazarme de la sociedad a través de una cirugía plástica. La ayuda financiera deberá ser de unos 500 millones de yenes (4.3 millones de euros). Me gustaría que estas condiciones se me prometieran.

Si usted toma su decisión, yo podré ejecutar mi plan en cualquier momento. Por favor, tómese esto muy en serio por el bien de Japón y de la paz mundial.»