A tan sólo 45 minutos de Mérida estarás en Izamal, una de las ciudad más bellas de Yucatán, Pueblo Mágico y siempre recordada por sus notorios colores.

Se fundó en el siglo XVI sobre las ruinas del Pap-Hol-Chac, un antiguo adoratorio maya. Izamal, un encanto colonial con el sello distintivo de un pueblo pequeño. Este destino es uno de los Pueblos Mágicos de México, distintivo otorgado por la Secretaría de Turismo mexicana a pueblos que tienen un legado histórico o cultural importante. Todas las casas, las tiendas y las iglesias de este lugar están pintadas de amarillo dorado y el pueblo ha recibido el apodo de La Ciudad Amarilla. Si te preguntas por el color amarillo de todo Izamal, cuenta la historia que se debe a que en 1993 el Papa Juan Pablo II visitó la ciudad y ofició una misa en el convento, entonces los izamaleños como un regalo para el pontífice, pintaron todas las paredes de los colores de El Vaticano.

Izamal fue un importante centro religioso maya y hoy en día puedes visitar los sitios arqueológicos de cuatro grandes pirámides que dominan el centro del pueblo. Sube a la cima de la pirámide Kinich Kak. Construida durante el periodo clásico temprano, esta pirámide, dedicada al dios del sol de los mayas, abarca toda una manzana y ofrece magníficas vistas del pueblo y la región circundante de Yucatán.

Después de la llegada de los españoles, las pirámides y templos mayas fueron destruidos y en su lugar se construyeron edificios coloniales e Iglesias, utilizando a menudo las piedras mayas y los materiales de construcción originales. En el centro de Izamal encontrarás el Convento de San Antonio de Padua, un enorme monasterio franciscano y uno de los monasterios católicos más antiguos en el continente americano. El Convento está pintando en el mismo tono amarillo dorado que el resto del pueblo.

Los recorridos por Izamal en una calesa (un carruaje tirado por caballos) incluyen paradas por los talleres de los artesanos locales donde podrás curiosear entre una variedad de artesanías locales y arte popular. Lo típico del lugar son los trabajos de joyería y talabartería, pero también son famosas las hamacas tejidas de fibra de henequén y la cerámica.

En una placa, ubicada a los pies del convento, se lee que San Antonio de Padua fue construida a principios del siglo XVI por el monje Fray Diego de Landa, y es uno de los motivos por el que la ciudad es llamada la de “las tres culturas”, ya que reúne el periodo prehispánico, el colonial y la época contemporánea. Similar a lo que ocurre en el Zócalo de la Ciudad de México, donde también se encontraba un antiguo templo maya que fue demolido y sobre el que se edificó la Catedral.

Izamal es una de las cunas de las gastronomía mexicana. Para comprobarlo, existen varias opciones: visitar su mercado, un restaurante o participar en una clase de cocina. Para el postre lo mejor es ir hasta el mercado y comprar una famosa yuca con miel, disfruta de su sabor mientras caminas por las callecitas y callejones empedrados de Izamal y toma rumbo hacia la zona arqueológica de Kinich Kakamó. Mientras llegas, seguramente observarás a las “Victorias”, que son las típicas calandrias que ofrecen paseos por todo el perímetro de Izamal y sin duda te transportarán hasta la época colonial.

Los mejores meses para visitar Izamal son durante sus festividades como la del santo patrono San Antonio de Padua (13 de junio) donde todo el pueblo se llena de verbenas, pirotecnia y música; o bien durante el invierno, cuando no hacen 30ºC de temperatura y se puede disfrutar más tranquilamente de la ciudad. Otras festividades ocurren en octubre, cuando se lleva acabo la procesión al Santo Cristo de Citilpech, y en noviembre, el día de muertos es inolvidable, un panteón lleno de flores, colorido, ofrendas y música.