Era un edificio viejo y sin futuro, pero los artistas callejeros no planeaban dejar que 5Pointz fuera demolido. El edificio ubicado en el distrito de Queens, en Nueva York, se convirtió en un sitio emblemático para los artistas urbanos de Estados Unidos.

El edificio pertenecía a la familia Wolkoff, quien rentó el espacio a diferentes colectivos de arte para que se expresaran en sus paredes. Con el paso del tiempo, 5Pointz se convirtió en un referente del lugar y no tardó en ser «el más grande mural callejero legal del mundo»

No solo era conocido como ‘la capilla sixtina del grafiti’, sino que incluso había sido descrito como «el único museo hecho solo de paredes que está abierto las 24 horas y además es gratis».

Se estima que durante el tiempo que se permitió pintar en él, más de mil 500 artistas callejeros de diferentes partes del mundo pintaron cerca de 11 mil piezas, cada una de ellas con la aprobación del grafitero MeresOne, un artista respetado que se convirtió en el curador del lugar.

Desde el principio la familia Wolkoff había advertido que este edificio tenía los días contados, pero en 2013, cuando ordenaron la demolición de 5Pointz ocurrieron protestas y quejas no solo por parte de los artistas, sino de ciudadanos que admiraban las piezas de arte.

A pesar de las críticas, en 2013 el edificio fue pintado de blanco ocultando los cientos de grafitis que se habían hecho en sus paredes y poco después fue demolido, causando una gran conmoción en las calles de norteamérica.

Dónde una vez estuvo la llamada ‘capilla sixtina del grafiti’ hoy existe un complejo inmobiliario con un valor cercano a los 400 millones de dólares.

A principios de 2017, un colectivo de 21 grafiteros contrató a un abogado y entabló una demanda basándose en lo establecido en la ley de protección de los artistas visuales promulgada en 1990.

En dicha legislación se contemplaba una completa protección de lo que se consideraba obra de arte y los artistas lograron establecer que, a pesar de que no había un contrato vinculante con Wolkoff, al menos 36 de las obras que estaban en 5Pointz merecían ser salvadas.

Después de una batalla legal de más de un año, el juez Frederic Block decidió que el alegato de los artistas tenía sustento y dictaminó que si los Wolkoff hubieran esperado unos 10 meses más antes de demoler el edificio muchas de las obras se hubieran podido salvar.

Debido a esto, el juez señaló que la familia debía pagar al colectivo una indemnización de 6.7 millones de dólares.

[Con información de BBC]