El Comité Técnico para la atención del COVID-19 determinó que, debido al incremento en el número de fallecimientos en el estado por esta enfermedad, la incineración ya no será la única opción para quienes mueran a causa del coronavirus.

En un acuerdo publicado en el periódico oficial «La Sombra de Arteaga», se señala que «además del método de incineración como destino final de cadáveres de personas, derivado de enfermedad precedente compatible o confirmada de COVID-19, se permita la
realización de la inhumación».

De igual manera, se establece que la esta deberá realizarse en las 48 horas siguientes a la muerte y el féretro deberá estar sellado, sin la posibilidad de abrirlo en ningún momento. Así como evitar celebraciones funerarias o velaciones, que pongan en riesgo a las personas.

Además, no podrán realizarse a los cuerpos, autopsias, prácticas de tanatopraxia y tanatoestética

«Es necesario evitar potencial saturación de los sistemas de manejo de cadáveres, mediante estrategias de gestión administrativa para prontitud en la expedición de certificado de defunción y del envío del cuerpo a su destino final».