“Implementación de un programa de estimulación multisensorial en pacientes con demencia” es el proyecto desarrollado por los estudiantes de 8° semestre de la Licenciatura en Fisioterapia de la Facultad de Enfermería (FEn) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ): Diego Morales Hernández, Sharon Olimpia Vargas Ortuño, Yésica Ivette Mendoza Pérez, Brenda Ramírez Becerra y María de Lourdes Ugalde Chávez.

Con apoyo del Fondo de Proyectos Especiales de Rectoría (FOPER) y bajo la asesoría de la Mtra. Verónica Hernández Valle, el programa gira en torno a adecuar un espacio e implementar una metodología que permita llevar a cabo un programa de estimulación multisensorial -olfativa, táctil, auditiva, del gusto y visual-, que impacten en las funciones cognitivas de pacientes con demencia con la finalidad de reducir alteraciones conductuales, mejorar su calidad de vida y reducir el estrés que pueda generar la enfermedad en su cuidador.

El alumno Diego Morales explicó que la demencia es un síndrome que se caracteriza por la pérdida de las funciones cognitivas -que incluyen la memoria, praxias, resolución de problemas y más- derivado de un daño estructurado en el sistema nervioso central. La mayoría de los pacientes con demencia presentan alteraciones conductuales, que van desde ansiedad, agresividad, depresión y otras, lo que limita su participación en actividades de la vida diaria como relacionarse con su ambiente, reconocer a familiares y amigos, recordar, hacer ejercicio o cocinar.

“De ahí la idea de crear un programa que nos permita modular estos comportamientos difíciles, para permitir que la persona pueda desarrollarse mejor, sin tantas complicaciones”, puntualizó.

Por su parte, la estudiante Sharon Vargas expuso que la estimulación sensorial se define como una filosofía en la que interactúan el terapeuta y el usuario en un entorno controlado; y explicó que, aunque el proyecto lleva años trabajándose, incluso por compañeros anteriores, la idea de formar un programa empezó a consolidarse a partir de que se aplicó una metodología.

El objetivo de hacer de esto un programa -que comenzó en Fundación Alzheimer y se ha replicado en el asilo Providencia y en el asilo San Francisco- es poderlo lleva a otras instituciones.

“Comenzamos a aplicarlo en Fundación Alzheimer y nos tocaba rotar en otras instituciones y llevarnos las ideas que podíamos tener a otros asilos y nos dimos cuenta de que si teníamos el programa bien consolidado nos íbamos a poder mover con él más fácilmente”, indicó la universitaria.

Por ahora, el proyecto se encuentra en etapa de resultados y después se hará una reevaluación de los pacientes con la utilización de cuatro escalas -Moca, PGP, NPI y NGS-, para verificar si existe diferencia entre la primera evaluación -previa a la implementación del programa-, la segunda -durante el desarrollo del programa- y una última para comparar los datos.

“Con las escalas no únicamente vamos a ver si mejoraron las alteraciones conductuales y si disminuyó el estrés del cuidador. Algo importante en cualquier tipo de demencia es que el paciente no tenga  progresión de la enfermedad y la escala nos va a mostrar si hay un mantenimiento en conductas, lo que nos hablaría de que está funcionando el programa”, abundó Vargas Ortuño.

Esta iniciativa es una ayuda terapéutica, que completa el manejo integral del paciente con demencia, que incluye otros tratamientos como fisioterapia o terapia cognitiva, agregó.

“El manejo de la mayoría de los pacientes, sobre todo con algún grado de deterioro cognitivo, así como diversas patologías o enfermedades, siempre es multi e interdisciplinario y lo que se busca con este tipo de herramientas es permitir que el usuario tenga una mejor calidad de vida y que se pueda desarrollar mejor en su entorno”, apuntó por su parte Morales Hernández.