Por: Gerardo Coronado Benítez, licenciado en Relaciones Internacionales y ciudadano del mundo

“Vente a mi depa voy a hacer Fish Cakes”, fue la invitación de mi amigo Miguel que me permitió probar la gastronomía de Myanmar (Birmania) y sobre todo me dio la oportunidad de platicar con una persona que pasó gran parte de su vida ahí. Por videollamada, Sheela, nacida en Tailandia, criada en Myanmar y quien es compañera de trabajo de Miguel, nos instruyó con esa felicidad y nobleza característica de las personas del sudeste asiático para preparar “Fish Cakes” al estilo de Myanmar.

Birmania pasó a llamarse República de la Unión de Myanmar en 1989, muchos países no reconocen este nombre, sin embargo, es el oficial ante las Naciones Unidas. Myanmar quien ocupa el lugar 39 de 195 en el orden de países por superficie (más grande que Francia y casi del tamaño de Chile quien ocupa el lugar 37 de 195) vuelve a ser noticia internacional después de que el pasado 1° de febrero de 2021 vivieron un golpe militar, es decir, el gobierno fue relegado, los líderes civiles fueron encarcelados, los militares pasaron a tomar el control de las calles y del gobierno.

No es la primera vez que este país vive una situación parecida, lamentablemente podemos decir que la mayor parte de su historia ha sido una dictadura militar. El día de ayer miércoles 3 de marzo se reportó la muerte de al menos 38 jóvenes manifestantes y la enviada especial de las Naciones Unidas (ONU) para Myanmar Christine Schraner Burgener aseguró que desde el 1° de febrero se tiene registro de cincuenta muertes y alrededor de 1,200 personas detenidas.

Por otro lado y tengo que aceptar que esto me resultó impactante, la misma enviada de la ONU dijo en su conferencia de prensa virtual que ya ha advertido a los lideres militares que los Estados miembros de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad podrían tomar «medidas enérgicas» y que se les advirtió se verán aislados, a lo que ellos dieron dos simples respuestas : «Estamos acostumbrados a las sanciones, sobrevivimos a las sanciones en el pasado» y “tendremos que aprender a caminar con pocos amigos”.

La situación es preocupante, el ejército no teme asesinar a su población, no teme a la comunidad internacional y no tiene miedo a quedarse aislado. La gente sigue saliendo a protestar, se ponen cascos de construcción y se protegen con lo que pueden, siguen luchando por su democracia, por su derecho a votar, por su derecho a tener derechos.

Hoy Sheela dice que después de diez años viviendo en Estados Unidos, duda de regresar al país que la vio crecer pero que si hubiera paz tal vez lo haría, comenta que es un buen país para vivir.

Pide que por favor recemos por la gente de Birmania y tratemos de ayudarlos, porque ellos merecen tener los mismos derechos que nosotros.

Y claro que tiene razón, ahí también hay gente con sueños y esperanzas, seres humanos que lo único que quieren es tener una vida normal, lamentablemente no pueden continuar con su vida, estudiar, emprender un negocio, vacacionar o salir a jugar al parque con tranquilidad pues tiene miedo de ser arbitrariamente detenidos o asesinados por los militares.

Por otro lado, Sheela me comentó que a la gente de Birmania solo podría decirles que se mantengan fuertes y a salvo, que desea que encuentren la justicia que están buscando y la democracia que quieren, ella espera que el país este en paz y que no quiere que más gente inocente siga muriendo o siga sufriendo.

Estimado lector, hay gente en otras partes del mundo que sin buscar un cargo político están peleando por la democracia de su país, poniendo en riesgo su integridad y sus vidas, en Myanmar hay familias preocupadas por la desaparición de los jóvenes que hoy toman en sus manos la responsabilidad de quitar a los militares de la cúpula del gobierno. Así que te invitó a valorar la democracia en la que vives, no es perfecta y honestamente ninguna lo es, pero hoy tienes el derecho de votar. Por favor, haz tu cita, renueva tu INE, infórmate y sal a ejercer tu voto el próximo 6 de junio, mucha gente está derramando sangre por el derecho que tu y yo ya tenemos, no hay que desperdiciarlo.