A lo largo del tiempo, el sector financiero ha sido dominado en su gran mayoría, por hombres. Hoy en día, el panorama ha cambiado y actualmente, las mujeres aportan 45.5% de la fuerza laboral y generan 37% del PIB de México. A pesar de que la mujer del siglo XXI tiene una mayor participación en la esfera laboral, diariamente se enfrenta a mayores dificultades para acceder a beneficios, a brechas salariales, mayor temor por inseguridad, acoso y discriminación.

Sin embargo, existen miles de mujeres que demuestran a diario que sí se puede ser exitosa en el mundo de los negocios y en la vida. Hoy, te traemos el testimonio de tres verdaderas guerreras que han sabido superar todas las barreras y sacar sus negocios y sus vidas adelante:

Lizbeth Aguilar

Haciéndole honor a su madre, Liz es una gran mujer que hoy continua con el negocio familiar de canastas enfrente del mercado de la Cruz. Artesanías y Novedades La Cruz nació en 1985, después de que la familia de Liz migró a Querétaro debido a las grandes pérdidas materiales que sufrieron a causa del terremoto del 85. Empezaron su nueva vida de cero, con un local en el cual comenzaron por vender artículos de plástico. Al estar ubicados frente a mercado de la Cruz, se dieron cuenta de que muchas personas les compraban cubetas y baldes para meter ahí el mandado, y a partir de esto, consideraron cambiar de giro, vendiendo canastas artesanales. Contactaron talleres en Tequisquiapan y fueron los pioneros en traer ese tipo de productos de mimbre a la capital queretana.

Así continuaron exitosamente, hasta que en 1997, el papá de Liz lamentablemente perdió la vida en un accidente, justo mientras iba en camino a por un encargo de canastas. Desde ese momento, Norma Mancedo, la mamá de Liz, tomó las riendas del lugar. “Gracias a este negocio mi mamá salió adelante” nos contó Liz. “Quedó viuda a los 47 años, por lo cual quedarse a cargo le ayudó a distraerse y a sacar a la familia adelante por sí sola”. El negocio creció y creció, y  Norma pronto fue conocida en Querétaro como la señora de las canastas. Ella se encargaba de todo, desde los proveedores, la logística, las finanzas, y Liz le ayudaba un poco en la parte de administración y también en el trato con los artesanos, donde recuerda que sufrió dificultades al principio. “Después de que murió mi papá, yo iba con los artesanos y ellos no me tomaban enserio”. No respetaban sus fechas de entrega y no le hacían caso, ya que al ser mujer y joven, no la veían como una figura de autoridad. Liz no se dio por vencida y gracias a su determinación, poco a poco fue ganando el respeto de los artesanos, y demostrando que una mujer también puede ser líder.

Otra de las dificultades a las que se enfrentaron, fue cuando comenzaron a llegar todos los productos chinos y las imitaciones, pero “la competencia siempre nos ha hecho crecer e innovar. Es lo que se me hace bonito de este giro, que puedes abarcar varios mercados y ver por las necesidades de la gente” expresó Liz. Ya que a pesar de ser un negocio de cestería, es super versátil. Se adaptan perfectamente a lo que el cliente busca, ya sea desde cosas para hoteles, restaurantes, hasta para el cliente individual que busca algo para su casa o para algún evento, todo puede ser personalizado. “Ese ha sido nuestro mayor secreto de éxito, el trato atento con la gente”. Liz se involucra profundamente con las necesidades e historias de cada cliente, “es lo que se me hace lo más especial de estar aquí, por eso yo vengo diario y no tengo empleados externos, por que a mi se me hace una cosa bien bonita involucrarse y poder llegar a tener una inmensidad de posibilidades para complacer al cliente”.

Este mes de octubre, Artesanías y Novedades la Cruz cumplió 35 años y 23 de ser liderado exitosa y exclusivamente por mujeres. Liz disfruta este negocio en el  que siempre ha estado adaptándose y al servicio de los demás, y hoy, se enfrenta a un reto más además de la pandemia, a la pérdida reciente de su mamá. La señora Norma, ícono del negocio, lamentablemente falleció hace unos meses y para Liz, tomar su lugar implicó una gran carga emocional. “Me costo mucho trabajo regresar, pero el amor te ayuda a seguir adelanta, y yo realmente, amo este negocio y amo lo que hago”. Este era el lugar feliz de mi mamá y siempre habrá un legado de ella aquí” finalizó Liz con orgullo y ganas de seguirle dando a este hermoso negocio, haciéndole honor a su familia y a su querida madre.

Visita a Liz en Artesanías y Novedades la Cruz, en Garibaldi 24 B, frente a Mercado de la Cruz, de 10am a 3pm (cierra los miércoles). Facebook: https://www.facebook.com/Artesanias-y-Novedades-La-CRUZ-1436104516420608

Mar Derat

Mar es una mujer que siempre tuvo un espíritu emprendedor, pero no fue hasta hace 9 años que se vino de los Cabos a Querétaro, que ella pudo explotar todo su potencial y darse la vida que ama gracias a su gran trabajo y esfuerzo. En los Cabos, tenía negocios de pastelerías y cafeterías, pero su papá enfermó de cáncer y ella tuvo que migrar a Querétaro para cuidarlo. A su llegada, inmediatamente se movió y entró a la Casa de la Mujer del DIF, para seguir cultivándose, tomando talleres y aprendiendo. Poco tiempo después, tuvo la suerte de que le ofrecieran el “Reishi” para su papá, una bebida de una marca mexicana, Shelo Nabel, que maneja productos naturales como la baba de caracol, clorofila, vitaminas, cremas, jabones, mascarillas, maquillaje y más. La bebida de Reishi le ayudó inmensamente a su papá y al ver esos resultados, fue a buscar directamente a la empresa. “Antes de entrar le pedí a Dios que me ayudara a encontrar con una guía emprendedora que me aportara conocimiento y ayuda” nos comentó Mar. Y afortunadamente así fue, conoció a la señora Silvia y a su esposo, quienes a pesar de que Mar no tenía dinero suficiente para hacer la inversión inicial, vieron potencial en Mar y le fiaron, dándole un plazo de 15 días para que vendiera producto. “Siempre he sido muy movida, a mí me pides que venda piedras y te hablo maravillas de las piedras”. Así que gracias a la confianza que le otorgaron y a su determinación, Mar pudo venderlo todo y juntar el dinero suficiente para inscribirse en la empresa, la cual la ha visto crecer inmensamente desde ese momento.

Al poco tiempo de comenzar, a Mar le dijeron que iba a haber un viaje a Puerto Vallarta por el aniversario de la empresa, y podía ir si es que vendía 16 mil pesos mensuales. Lo logró y fue a Puerto Vallarta por primera vez. Estando allá, le comentaron que ahora iba haber un viaje en crucero, algo que siempre había deseado desde pequeña pero que nunca había tenido los medios para hacerlo. “Dios me esta dando esta oportunidad de nuevo” se dijo a sí misma, y 25 mil pesos mensuales por 9 meses, resultaron en el cumplimiento de uno de sus mayores sueños. De ahí, su siguiente meta fue un carro, 30 mil pesos al mes por 6 meses, y una vez más lo logró. Apenas este mes acaba de terminar de pagarlo, el coche ya es suyo y ahora está por llevarse a su querida mamá a Cancún.

Así es como Mar, a través de un trabajo por metas y enfocado, ha conseguido todo lo que se ha propuesto. La clave está en que le gustan los productos que vende, confía en su efectividad, se ha capacitado y sobre todo, que ama lo que hace. “Ese es el éxito, cuando alguien cree en lo que está haciendo y le gusta”. Durante su vida, se ha enfrentado a la palabra “no” un din fin de veces, a la discriminación, e inclusive dentro de su propia familia, ha tenido obstáculo que librar, ya que a ellos les hubiera gustado verla en una empresa como ejecutiva. Pero Mar eligió su propio camino “Yo no cambio mi libertad financiera y de tiempo por nada, soy feliz así y aquí en donde estoy” nos dijo Mar orgullosamente parada desde su puesto en el tianguis de La Pradera, donde vende desde hace 5 años y donde ha formado una familia. “Nos llevamos muy bien todos, prefiero este ambiente, esta gente directa que se ayudan entre ellos, a estar en una oficina”. A pesar de su éxito, Mar nunca se ha dejado de capacitar, y sigue asistiendo a la Casa de la Mujer, donde además de aprender, promueve sus productos y ayuda a otras mujeres a que también los vendan, con la intención de que lleguen a salir adelante y tengan una vida plena y feliz como ella.

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Claudia Cárdenas

Nuestra última guerrera es Claudia, quien es fan de la repostería desde chica y nunca se imaginó que terminaría haciendo de su hobby un gran y exitoso negocio. Después de un verano de cursos en el 2013, decidió empezar con Azúcar Pastel, un negoció de cupcakes y pasteles. Comenzó enviándolos para los cumpleaños en la escuela de sus hijos, y poco a poco fue ganando popularidad entre las mamás. Fue formalizando más el negocio, vendió en bazares y festivales, e incluso llegó a poner un local, el cual fue todo un éxito, pero lo tuvo que cerrar ya que no le permitía dedicarle tiempo de calidad a sus tres hijos. Decidió mudar el trabajo a la casa, y armó todo su taller y espacio de trabajo donde sigue cocinando y decorando hasta hoy. Ella nos comenta que “si no trabajara desde casa, no vería a mis hijos”. Aunque muchos no lo crean, la profesión es muy demandante, a veces se levanta desde las 5 se la mañana y se queda trabajando hasta las 10 , 11 de la noche. “En varias ocasiones me ha pasado que no valoran el trabajo y el tiempo invertido, y quieren pagarme mucho menos, o se enojan” nos comentó Clau, pero lo bueno es que son muchas más las personas que sí aprecian y agradecen su trabajo. “La gente me escribe y me agradece, lo que me gusta de mi trabajo es la idea de poder llevar de alguna manera, la felicidad y la emoción, y ser parte de los momentos importantes de la gente”.

Desde hace 4 años, también hace montaje de eventos, servicios de picnic, mesas de quesos, y más. Gracias a su esfuerzo, dedicación y talento en la cocina y en la organización de eventos, ha conseguido hacer posadas para empresas como Oxxo, y con otra empresa mantiene un acuerdo donde cada mes prepara una mesa de dulces para los empleados. Además, desde el inicio ha sido un trabajo totalmente suyo, donde ella ve todo, desde la planeación, la logística, la horneada, las decoraciones, las cuentas, todo. Pero no todo siempre fueron pasteles y delicias para Clau, porque el 12 de agosto del 2017, la vida le dio un giro de 180º. Ese día, sintió por primera vez una bola muy extraña en el seno, poco después fue al ginecólogo, quien la refirió inmediatamente a un oncólogo, el cual le dio la peor de las noticias: tenía cáncer. “Fue muy difícil aceptarlo. Mi principal angustia eran mis hijos y mis papas, pero siempre me dije: de esto no me voy a morir”. Con una actitud de guerrera, Claudia salió adelante, tuvo una operación donde le quitaron el seno exitosamente y comenzó con sus sesiones de quimioterapia.“Las primeras 4 fueron terribles, terribles…”. Pero sus ganas de salir adelante, su valentía y su espíritu de lucha, la llevaron a regresar el trabajo en enero, sin aún haber concluido con las 16 sesiones de quimioterapia. A pesar de que desde entonces todo se ha complicado un poco más, “he subido de peso, se me olvidan las cosas con la medicina, tengo dolor de huesos, problemas para caminar…”, Claudia nunca se ha puesto en un plan de víctima y sigue dándolo todo, endulzando lo días más especiales y haciéndolos inolvidables.

Pide y cotiza delicias y eventos con Clau, al 442 413 8562. Instagram: https://www.instagram.com/azucar.pastel/?hl=es-laY mujeres, ¡no se olviden de hacerse su chequeo médico anual!

Reportaje: Daniela Torres