El efecto cucaracha no es algo que ‘puede pasar’. Es algo que ‘está pasando’

El pasado lunes, se dio a conocer que en el estado de Guanajuato se vive una ola de violencia, pues en tan sólo noventa días, se han asesinado a 290 personas.

Ante esto, el gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez Servién, anunció una serie de medidas a tomarse para evitar el llamad “efecto cucaracha” de nuestro vecino a la entidad. Para ello, se implementarán efectivos del ejército y la PGR para resguardar la frontera.

Por supuesto, también se acordaron acciones para disminuir la violencia en el estado vecino. El gobernador, Miguel Márquez, ha solicitado que se envíen fuerzas federales a la entidad para hacer frente a esta situación.

El Procurador General de Justicia Guanajuatense, Carlos Zamarripa, admitió el pasado martes que en el estado hay dos organizaciones criminales enfrentándose (Notisistema). No mencionó cuáles. No obstante, en su mapa de distribución de los cárteles en México publicado en el 2015, la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés) da cuenta que en Guanajuato hay operan, principalmente, dos cárteles: Los Zetas y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

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Mapa de distribución de los cárteles de la droga en México (DEA, diciembre 2015)

Además de la ola de asesinatos (los cuales, según el procurador guanajuatense, tienen que ver con el crimen organizado), la entidad colindante con Querétaro está en alerta por el incremento de casos de robo de hidrocarburo, el robo a trenes y el asalto a mano armada en la carretera.

Efecto cucaracha, un presente y no un futuro

Actualmente, muchos hablan del efecto cucaracha como si fuera algo que va a pasar, en lugar de ser algo que está pasando. Amén de esto, la urgencia del gobernador Domínguez de incrementar la seguridad en la frontera.

El caso más evidente de “efecto cucaracha” es muy claro, y se puede ilustrar con un ejemplo perfecto.

A finales del 2015, el 9 de noviembre, se detuvo en la colonia 10 de abril, en Querétaro, a uno de los líderes del Cártel de Jalisco Nueva Generación en Guanajuato. Martín Navarro Escutia, conocido como ‘El Cebollón’, era el encargado de operar el robo de hidrocarburos en Guanajuato. Además, se le atribuye haber tirado -literlamente- un helicóptero de la marina.

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Martín Navarro Escutia, alias El Cebollón. Capo del CJNG detenido en Querétaro en noviembre del 2015 

En Querétaro han vivido muchos capos y de todos los cárteles. Comenzando por Amado Carrillo del Cártel de Juárez y terminando con Héctor Beltrán Leyva del cártel del mismo nombre. Pero las cosas con ‘El Cebollón’ fueron diferentes, pues él (y su gente) ya operaban en Querétaro. Prueba de esto fue el descubrimiento de un narco-laboratorio (en diciembre del 2015) que se vinculó con el CJNG en Santa Rosa Jáuregui, mismo que ‘cacharon’ gracias a la detención del ‘segundo al mando’ de Navarro Escutia, también en Querétaro.

El vínculo entre El Cebollón, el segundo al mando y el narco-laboratorio lo hizo el mismo gobernador queretano, Francisco Domínguez, en una declaración que hizo a los medios el 11 de diciembre.

Ahora bien, todo esto sucedió antes de que se admitiera la presencia de cárteles en Guanajuato. En Querétaro, todavía no se reconoce, de manera oficial, la operación de los grandes cárteles de la droga.

En caso de que las autoridades federales determinen enviar a fuerzas policiacas a Guanajuato (Gendarmes, ejército o marina), la primera y lógica reacción de los delincuentes se ese estado sería huir de donde los federales tienen presencia. Llámense, los estados colindantes con Guanajuato. Una ‘gran opción’ para los delincuentes es Querétaro, considerando que las otras  son San Luis, Michoacán y Jalisco -donde ya hay enorme presencia de los agentes federales. Además, la frontera más grande de aquella entidad es justamente con esta.

Entonces sí. Siguiendo esta simple lógica, Querétaro debería realizar operativos, fuertes operativos, en su frontera.

Algo similar sucede en la frontera de Querétaro en el Estado de México. Especialmente en la carretera 57. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) queretana blindó los límites con la entidad mexiquense para evitar que los delincuentes «brincaran» a Querétaro tras los fuertes operativos que se llevan a cabo ahí desde hace aproximadamente un mes.

El apoyo de fuerzas del Ejército y la PGR para estos operativos es necesario: Los policías en Querétaro no son suficientes ni para mantener la seguridad dentro de Querétaro. El gobernador Domínguez y el presidente municipal de Querétaro, Marcos Aguilar Vega, a menudo han hablado del déficit policiaco en la entidad. En caso de que apoye el Ejército en los operativos para frenar el “efecto cucaracha”, se podría cuidar la frontera sin que se descuide la seguridad interna de Querétaro.

Porque vaya que, lo que menos necesita, es descuidarse.

Escríbeme, @memocalzada