Con el fin de que admitieran su culpa y dieran la razón al gobierno, autoridades mexicanas golpearon, torturaron y amenazaron a las familias de los sospechosos del caso Ayotzinapa, revela la agencia The Associated Press.

De acuerdo con la agencia, los sospechosos fueron obligados a aceptar la culpa de la desaparición y muerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa el 26 de septiembre de 2014.

A casi un mes de la partida del GIEI y de que se reafirmara la ‘verdad histórica’ de los hechos, la agencia publicó información que asegura que al menos 10 sospechosos sufrieron amenazas y tortura por parte del gobierno para confesar hechos que sustentaran la versión oficial.

Según la agencia, 10 sicarios fueron víctimas de interrogatorios con golpes, choques eléctricos, asfixias parciales con bolsas de plástico y amenazas a sus familias. Algunos de los delincuentes aseguran incluso que el propio gobierno les dio evidencia preparada y les dijeron lo que tenían que decir.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) investigó los documentos obtenidos por la AP y confirmó que al menos en cinco de ellos se presentaron casos de tortura.

Entre los personajes que fueron torturados para reafirmar la ‘verdad histórica’ se encuentran Patricio Reyes Landa, uno de los primeros en confesar el asesinato de los estudiantes; Sidronio Casarrubias, líder de Guerreros Unidos; y Agustín García Reyes, alías ’el Chereje’, el primer sospechoso que identificó el sitio en el que los restos de los estudiantes incinerados habrían sido tirados al río San Juan y donde se encontró la única evidencia vinculada con los estudiantes.

Según el testimonio de Reyes Landa, durante su traslado se le vendaron los ojos y se le aplicaron choques eléctricos en los testículos. Posteriormente se le destaparon los ojos y se le mostraron fotografías de su familia en la que aparecían su esposa, sus dos hijas y su hermano. «Me dijo que si no hacía todo lo que me dijeran iban a violar a mis niñas», declara el delincuente.

El testimonio de Sidronio Casarrubias es muy similar. «El señor aquí presente [El detective Gabriel Valle Campos] fue un uno de los primeros que me torturó y se sentó en mi estómago, y fue el que me asfixió con bolsas negras de plástico, que además me violó con una pieza metálica».

«Me amenazó que iba torturar a mi familia, a mis hijos de la misma forma en que lo estaba haciendo conmigo», agrega.

En cuanto a García Reyes, ‘el Chereje’, las cosas también fueron violentas. «Me decían más vale que me digas dónde están porque si no vamos a matar a tu esposa y tu hijo y a ti también».

«Me siguieron pegando hasta que les dije que yo les iba a decir lo que ellos quisieran. Me llevan al río (San Juan) y me dicen en la camioneta ‘ahorita tú vas a hacer como si tú hubieras tirado las bolsas al río y si no lo haces te vamos a seguir golpeando’. Llegamos a ese lugar y estaban grabando ellos y yo hice como si tirara las bolsas al río y me llevaron enseguida donde ya tenían una bolsas de plástico, las señalé como diciendo que yo las conocía».

Según señala Eber Betanzos, subprocurador que supervisa el caso del gobierno, 32 detenidos por el caso Ayotzinapa afirman haber sido torturados principalmente por elementos de la Procuraduría General de la República (PGR), y que ya se investigan nueve casos de tortura, aunque aseguró que es posible que algunos sospechosos inventen historias sobre malos tratos.