Al igual que el joven jugador Patrick Ekeng, han ocurrido casos anteriores en donde los jugadores se desploman en la cancha tras sufrir un paro cardiaco, esto se le conoce como muerte súbita y solo 1 entre 45 mil deportistas de alto rendimiento puede padecerlo.

Ante los diversos casos en los que los deportistas de alto rendimiento pierden la vida debido a complicaciones cardiacas, varios doctores han declarado que estas complicaciones pueden ser detectadas con anterioridad, pero que en varios casos el primer síntoma que presentan es la muerte.

Casos como el del también Camerunés Marc-Vivien Foe en 2003, el rumano Catalin Hildan (2000), el húngaro Miklos Feher (2004), el español Antonio Puerta (2007) y el italiano Piermario Morosini (2012) son los que se han registrado por muerte súbita en la cancha. Algunos más han ocurrido por fuera de ella como el caso de Antonio de Nigris o el español Dani jarque.