Una historia que pocos creerían pero que se repite más de lo que uno piensa.

Joseph, originario de Singapur, un pequeño país apenas reconocido en 1963 y con una superficie de 11 mil kilómetros cuadrados menos que Querétaro.

Joseph, a instancias de sus padres, comenzó a nadar en la escuela. En lugar de jugar futbol soccer, el deporte nacional en este país asiático de poco menos de 5 millones y medio de habitantes, el pequeño se dedicó a nadar. Fue tan grande su pasión por este deporte que comenzó a practicarlo todos los días como atleta de alto rendimiento. Las narraciones de su infancia, hoy recuperadas tras ganar la medalla de oro en los 100 metros de nado de mariposa, señalan que su inspiración y su guía para seguir un camino, era el súper atleta Michael Phelps, ultra campeón de 5 Juegos Olímpicos.

Joseph tuvo oportunidad de tomarse una foto con su ídolo cuando éste acudió a una demostración en Singapur. Esto ocurrió hace 8 años cuando el pequeño tenía 13.

Joseph nos acaba de dar una GRAN LECCIÓN:

La vida es muy sencilla. De verdad. Muy sencilla.

Nos la pasamos culpando a todo nuestro entorno por nuestros fracasos (nuestros papas, nuestros maestros, nuestro gobierno) y dejamos de perseguir nuestros sueños de ser grandes atletas, astronautas, millonarios, profesionistas, etc.

Y nuestros sueños se ahogan en nuestras debilidades, en nuestros pretextos, en nuestra indisciplina.

Joseph soñó algún día ser como su ídolo. Y no solamente fue como él; lo superó al derrotarlo en la competencia más importante, en los Juegos Olímpicos.

¿Cuánto esfuerzo, trabajo y sacrificios tuvo que hacer Joseph para cumplir su sueño? No lo sabemos pero me lo imagino. ¿Estás seguro que tu sueño es inalcanzable?