Una noche acurrucado entre las montañas huastecas

Hay un pequeño rincón de Xiltla en donde el tiempo se detiene. No. No es el castillo de Sir Edward James, que ni Sir era, pero ya el colectivo huasteco le otorgó la distinguida categoría.

Este pequeño rincón no tiene nada que ver con el castillo surrealista, uno de los atractivos más importantes de la imponente huasteca. Es una terraza de piedra ante la que se abre una espectacular vista hacia las montañas del sureste de San Luis Potosí.

Proveedor de una soledad de la que es paulatinamente necesaria, y una intimidad que muchas veces no se consigue ni adentro de un cuarto, esta terraza está ubicada en el restaurante de la Posada James, a solo unos metros de la entrada turística a tan curiosa construcción.

Del piso de piedra, y ante el verde panorama que solo se puede alcanzar en el centro de México, se alza una solitaria mesa de metal, en la que el atento pero hogareño personal de la posada sirve platillos dignos de una familia Mexicana: desde la cecina de la zona, hasta una de esas pastas que solo saben hacer las mamás.

Todo esto, por supuesto, acompañado de un vino de calidad. Y ante el tembloroso resplandor de una única vela en el centro de la mesa.

Por la noche, a lo lejos se escucha la música retumbante de los cuartos de Casa Caracol, y se alcanza a ver su resplandor. Más allá, solo la obscuridad de la noche salpicada de un cielo de estrellas, que solo se interrumpe por las aún más negras siluetas de las montañas. Un misterioso panorama si se ve en soledad, pero acogedor y romántico cuando se vive en pareja.

Posada James está ubicada a unos metros de la entrada a las pozas de Edward James. Para llegar a Xilitla, debes tomar la carretera 57 hasta llegar a la desviación hacia Bernal. De ahí, incorporarte a la vialidad San Juan del Río – Xilitla, que te llevará directamente a ese pueblo Mágico. De Querétaro capital, se hacen entre 4 y 6 horas, pasando por Peñamiller, Pinal de Amoles, Jalpan de Serra y Landa de Matamoros.