Imagina un grillo, ahora ponle una armadura con pinchos, hazlo carnívoro y dale la capacidad de disparar su propia sangre tóxica a sus presas. Sí, esta una criatura que existe en nuestro mundo y que podría protagonizar una película de monstruos gigantes si no fuera porque mide únicamente 5 centímetros.

Se trata del grillo acorazado africano (Acanthoplus discoidalis), una especie que puede ser encontrada en algunas partes de Angola, Namibia, Botswana, Zimbabwe y Sudáfrica, y aunque se parece a los grillos comunes, pertenece a una familia completamente diferente.

El grillo acorazado tiene un esqueleto acorazado que le ayuda a defenderse de sus depredadores, este exoesqueleto tiene pinchos que sobresalen, pero esta no es la única característica que convierte a estos grillos en monstruos de la vida real.

La mandíbula de estos grillos es muy fuerte, lo necesario para permitirles alimentarse de plantas, otros insectos (incluso de su misma especie como se puede ver en la imagen que encabeza este artículo) y hasta aves pequeñas.

Además, los machos de esta especie producen un sonido fuerte para que aquellos que se le acerquen sepan que el grillo no solo sabe de su presencia, sino que está listo para defenderse.

Pero si su armadura con espinas, mandíbulas poderosas y sonidos estridentes no bastan para alejar a los depredadores, estos grillos pueden disparar hemolinfa (sangre de insecto) hasta a 6 centímetros de distancia. Dato curioso: su sangre es tóxica.

¿También la sangre falló? Si nada de lo anterior salvó al grillo de su depredador, estos animales vaciarán el contenido de su estómago en sus atacantes. Sí, vomitarán sus jugos gástricos para ahuyentar a sus depredadores de ser necesario.

Los grillos acorazados africanos son especies catalogadas como una ‘preocupación menor’ en la escala de estado de conservación, y considerando que la hembra es capaz de colocar huevos y reproducirse nuevamente en un periodo de apenas 12 horas, eso no es sorpresa.

Fuente: Wired