Si bien esta fotografía por sí misma no nos dice mucho, la historia detrás del llanto de estos ancianos conmueve a cualquiera.

Los protagonistas de la fotografía son una pareja de ancianos que, tras 62 años de matrimonio, se han visto obligados a separarse a causa de que no pueden estar en el mismo asilo.

Se trata de Wolf Gottschalk, de 83 años, y su esposa Anita, de 81, una pareja que ha estado junta desde su adolescencia, y que 61 años después de casarse han tenido que tomar la decisión más difícil de sus vidas.

La pareja se conoció cuando ambos eran adolescentes y sus familias vivían en el mismo edificio de apartamentos de Dusseldorf, Alemania. En 1954 la pareja se casó y comenzaron su vida juntos.

Después de los primeros meses de matrimonio, la pareja se mudó a Surrey, British Columbia, en Canadá, en búsqueda de una vida mejor. Ahí tuvieron tres hijos, un niño y dos niñas.

A 62 años de haber comenzado su matrimonio, el tiempo ha pasado factura a la pareja de más de 80 años. Ambos tienen un delicado estado de salud y precisan de asistencia permanente, una asistencia que sus hijos no pueden darles.

Wolf currently has no trouble remembering his wife of 62 years, Anita. The couple married in 1954 in Germany after falling in love as teens (pictured here at their wedding at ages 19 and 21)

Debido a esto, los hijos de la pareja decidieron mudar a sus padres a un hogar geriátrico, y ahí es dónde comienza la parte triste de la historia. En los asilos de la zona no hay espacio para recibir a dos personas.

Este problema llevó a la familia a tomar una decisión a la que nunca se habían enfrentado antes: brindarles la atención necesaria o mantener junta a la pareja.

Hasta enero de este año Anita cuidó de Wolf, sin embargo, los doctores le dijeron a la familia que la situación del hombre no era sencilla y que su condición estaba empeorando, por lo que era necesario llevarlo a una institución geriátrica.

Ocho meses atrás Wolf fue internado en un asilo y Anita en otro a 30 minutos de ahí, la pareja ha sido separada para ayudarlos a cuidar su salud, y aunque sus hijos llevan a Anita a visitar a su marido cada que les es posible.

Pero la situación no es tan simple, Ashley, la nieta de la pareja, dejó su trabajo para cuidar personalmente de Anita, pues vivir separada de su marido está afectando a su salud, causándole altos niveles de estrés y depresión.

De acuerdo con Ashley, cada vez que la pareja se ve se abrazan y besan, sonríen y se les ve felices, pero a la hora de partir ninguno puede ocultar su llanto.

«Lloran cada vez que se ven y eso me rompe el corazón», confiesa su nieta.

Aunque su familia hace lo posible por mantenerlos juntos, Wolf se encuentra en las etapas iniciales de demencia, y esta misma semana fue diagnosticado con linfoma, lo que se suma a una falla congénita del corazón que padece.

«Su demencia es más fuerte cada día, pero sus recuerdos de mi abuela siguen intactos… por ahora», dice su nieta al borde del llanto.

Fuente: Daily Mail