Quien lleva más de un año siguiendo las noticias políticas de Querétaro, sabe que las huelgas no son nuevas en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Tiene razón Víctor López Jaramillo –columnista de El Universal y director de Tribuna de Querétaro, el periódico universitario- al decir que no son comunes… pero tampoco nuevas.

Sin embargo, con la que estalló la semana pasada –y que no parece estar cerca de solucionarse- tiene un tinte diferente. Como quien dice, huele a podrido. Y es que, según dicen, las exigencias del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la universidad (STEUAQ) ahora no serán cumplidas por el rector. Me dicen alumnos líderes de las sociedades de alumnos de diferentes facultades, que desde el punto de vista universitario, no les va a temblar la mano.

Pero, ¿qué pasó en esta ocasión como para que sea diferente a todas las otras ocasiones en las que una o dos semanas bastaban para que la Universidad y el Sindicato –con el Gobierno como árbitro- solucionaran las diferencias?

Como siempre, las versiones chocan. Oficialmente, el STEUAQ se refiere a violaciones del contrato colectivo de trabajo. No tan oficialmente –o al menos no públicamente- se dice que se debe a que la Universidad se niega a reinstalar a Laura Leyva, la líder sindical, y otros 18 empleados que fueron despedidos por la Universidad el ano pasado.

En Noviembre del 2015, Oscar Guerra, abogado general del Alma Máter, notificó a la Junta de Conciliación y Arbitraje del despido de la líder del STEUAQ y parte de sus inferiores directos. La razón: que no justificó un recurso de dos millones de pesos que solicitó de las arcas universitarias. Con todo y el despido, según dijo el abogado, ella tenía que justificiarlo. UAQ notificó a Conciliación sobre rescisión de Laura Leyva

No lo hizo. De hecho, no aceptó el despido. Lejos de aceptar la liquidación de Ley que, según la Universidad, le ofreció, Laura Leyva organizó todo para demandar colectivamente a la universidad. Su justificación: que “nadie le dijo que había desfalcado dinero”. De hecho, según la lideresa, ni siquiera le notificaron por qué la despidieron. Laura Leyva sostiene demanda a la UAQ por despido injustificado

Entonces, vemos que el trasfondo de esta huelga está muy lejos de un aumento salarial. Muy por el contrario, se trata de un conflicto que el sindicato ha tenido con la universidad por meses. Lo que se cuenta “por debajo del agua”, es que el sindicato no votará a favor de levantar la huelga hasta que la UAQ recontrate a su líder. Al rector, dicen que esto no se le pasa ni por la cabeza, pues sería públicamente recontratar a quien antes acusaron de desfalcar dos millones de pesos.

Lo que sí se sabe, es que en caso de que la huelga se extienda por tres semanas una vez terminadas las vacaciones de Semana Santa, lo más probable es que los estudiantes perderán el semestre.

A menos que a la UAQ, el STEUAQ y (especialmente) el Gobierno del Estado no les importe recibir un golpe político del que sería duro recuperarse (¡imagínense cómo atacaría la oposición en caso de que miles de estudiantes pierdan un semestre!), más les vale que se pongan las pilas.

Y que se las pongan YA