El instituto Torre Vicens de Lleida le ha prohibido a los alumnos de primero y segundo de secundaria llevar sus teléfonos celulares a la escuela, esto con el objetivo de mejorar la concentración en el salón de clases, además de promover la convivencia con el resto de los alumnos.

Esto lo informó el director del centro, Andreu Sobrevia, ya que los maestros responsables de primero de secundaria advirtieron de que los alumnos «se despistaban y llegaban tarde a clase» y que en el recreo, la mayoría «se entretenía con su móvil y no jugaba ni hablaba en grupo». «En vez de dedicarse a jugar, se aislaban los unos de los otros».

Además de que no se hacía buen uso del dispositivo. «Había disputas vía WhatsApp, se hacían fotos dentro del centro e incluso a algunos alumnos les desaparecía el móvil. Se generaban muchos conflictos», comentaba el director.

Por estas situaciones el director del centro decidió que una mejora en la convivencia era mucho más importante que un uso pedagógico de la tecnología en el centro en el caso de los más pequeños. Esta medida fue anunciada a los alumnos y a la asociación de padres y madres antes de Navidad y entró en vigor después de las vacaciones.

Desde la escuela aseguran que está medida está siendo bien aceptada por los alumnos y las familias.

¿Pero qué pasa si se sorprende a un alumno con el teléfono? La primera vez que se retirara el celular y será suspendido por tres días. La tutora guardará el dispositivo y los padres tendran que ir a recogerlo. Si el alumno continúa trayendo el celular, las sanciones serán progresivas hasta alcanzar la falta grave, es decir, 15 días de expulsión.

 

Hace poco, el Consejo Escolar de Cataluña se mostraba partidario de hacer «un uso responsable» de los móviles y consideraba un «sinsentido» prohibirlos, aunque la Generalitat deja esta decisión en mano de los colegios.