El día domingo 24 de abril se registró un fuerte enfrentamiento entre integrantes de un cártel y la Policía Federal en el Hotel Alba Suites, establecimiento en donde se hospedaba el personal de la gendarmería. El saldo: una persona muerta y otra herida. 

La noche del domingo fue de terror para los habitantes de la ciudad de Acapulco, cuando un grupo de hombres armados en tres camionetas comenzaron a disparar contra el Hotel Alba Suites y las zonas aledañas, provocando un tiroteo entre las fuerzas policiales y los criminales que, según los vecinos, duró aproximadamente 20 minutos, dejando herido a un civil que pasaba por la zona. 

Luego del asedio al hotel, los atacantes huyeron en las camionetas y fueron perseguidos por miembros de la Policía Federal creando una persecución a balazos por gran parte de la zona costera Miguel Alemán. 

Alrededor de las 11:10 pm y por medio de Twitter, la Policía Federal informó que la situación estaba bajo control que se había logrado abatir a uno de los delincuentes. 

Una ciudad asediada

En una rueda de prensa, Astudillo ha dicho: «Estamos ante una delincuencia que está decidida a todo», y añadió que la «reacción» de los narcos «se veía venir”.

La embestida contra el hotel de forma tan abierta se puede deber a la captura del narcotraficante Freddy del Valle, alias El Burro, presunto jefe del «Cártel Independiente de Acapulco”.

Sin embargo, la violencia ha ido creciendo en Guerrero, de la cual, Acapulco no se queda fuera. El puerto turístico es un centro de actividad económica y las bandas criminales se pelean por controlar la venta de droga y el cada vez más lucrativo ramo de la extorsión a los empresarios, además de la prostitución. En 2015 hubo 903 asesinatos en Acapulco, 104 por cada 100.000 habitantes, la proporción más elevada de México y una de las mayores en toda América Latina.