Este sábado Nevada se convertirá en el séptimo estado de Estados Unidos, donde se puede vender y consumir marihuana para uso recreativo de forma legal.

El gobierno estatal pronostica que este nuevo negocio puede producir más de 60 millones de dólares en ingresos durante los próximos dos años, dinero que, según ha confirmado el senador estatal Tick Segerblom, responsable de la medida, ya ha sido adjudicado al presupuesto de Educación estatal.

De esta manera, Nevada extiende una legislación que en un principio sólo autorizaba el consumo y distribución para fines medicinales y se equipara con Washington, Alaska, Oregon, California, Colorado, Maine, Massachusetts y el Distrito de Columbia.

Los 37 dispensarios que tienen licencia en Nevada para vender un máximo de una onza de marihuana por cliente desde el 1 de julio estiman que sus clientelas pueden triplicarse a partir de ahora.

Los vendedores preparan fiestas en la medianoche del viernes y largas filas de clientes para un día que ha sido calificado por varios sectores como uno de los más importantes para la economía y el turismo local.