Tengo que coincidir con el historiador Enrique Krauze cuando prevé que esta elección será histórica en términos de participación ciudadana.
Dijo el también analista y académico que el puntero en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, será el vencedor (Proceso, 8 de mayo del 2018)

Pero este ‘voto masivo’ al que se refiere Krauze no sólo beneficiaría al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y sus aliados en la elección presidencial, sino también en los comicios por el Congreso de la Unión.

Desde mediados de febrero, o incluso antes, la estrategia de Morena y los partidos de la coalición ‘Juntos Haremos Historia’, tanto en redes sociales como en medios tradicionales, ha sido llamar a un ‘voto masivo’ por la coalición. Esto -precisan en diferentes publicaciones- incluye a todos los cargos. Se pide, sin tapujos, que se vote por todos los candidatos sin siquiera conocerlos o haber oído sus propuestas.

Al menos hasta ahora, esta técnica ha tenido éxito. Los resultados de la más reciente encuesta del poder legislativo conducida por la conservadora encuestadora Mitofsky de Roy Campos, señalan que López Obrador no sólo sería presidente, sino que entre los escaños de Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES) tendría una cómoda mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, y una mayoría simple en el Senado.

(Imagen vía Político MX)

Algunas anotaciones:

1) De cumplirse los resultados señalados por Mitofsky -que es conocida por beneficiar a los grupos en el poder- un probable presidente López Obrador se enfrentaría a muy poca oposición al momento de querer aprobar legislaciones o cambios a leyes existentes. Los ejemplos inmediatos: Las reformas estructurales que ha prometido echar ‘para atrás’.

2) Otro aspecto que sería histórico en caso de cumplirse los resultados previstos por Roy Campos, es que el PRI, en el mejor de sus escenarios, sería la tercera fuerza política en la Cámara Baja detrás de Morena y el PAN, con un probable riesgo de caer hasta la quinta, con Morena, PAN, PT y Encuentro Social con más representantes legislativos.

Si no me falla la memoria, nunca el PRI ha sido una minoría que no sea segunda fuerza.

En el caso del Senado, lo mismo. El PRI tiene la posibilidad de obtener sólo 22 casos, en la mejor de las estimaciones de Roy Campos, contra 46 que es el peor escenario de Morena y 23 que es el peor escenario del PAN.

3) Este me parece especialmente preocupante: Similar a lo que ha sucedido en otras partes del mundo, el PES, un partido ultra-conservador (hoy unido a la ’izquierda’ de Morena por medio de una confusa coalición), tiene amplias posibilidades de convertirse en la tercera fuerza de la Cámara de Diputados. En su peor escenario, cuarta.

El PES, fundado con base en ‘principios evangélicos’ ha optado por dos vías para conseguir los votos: Las celebridades (Cuauhtémoc Blanco, Adolfo Ríos, entre otros artistas y personalidades de la farándula), y unirse al más fuerte. Lo dijo Bernardo Barranco desde 2014: Son pragmáticos expertos.

Pero su agenda ultra-conservadora se mantiene. Hace apenas tres días, su líder Hugo Eric Flores dijo que el matrimonio entre personas del mismo sexo no era sino una ‘moda’ (Reforma, 24 de mayo del 2018)

Nacen, según dicen ellos mismos, de la idea de ‘fortalecer la institución familiar’, y establecer un ‘régimen democrático bajo pilares éticos’, que -sin decirlo tan abiertamente- tienen su base en la Biblia. (No tan) Casualmente, este discurso parece ser el mismo que utiliza Andrés Manuel al hablar de una Constitución Moral. (Partido Encuentro Social, 2018).

De ahí que un eventual triunfo del PES en el Congreso sea especialmente preocupante. Más aún cuando grupos de este mismo estilo -que regularmente consideran que primero están sus principios y luego los derechos humanos- tengan un gran poder en países como Hungría, Polonia y Holanda, por no hablar de un ‘renacimiento’ de esta ideología en Alemania con el partido ‘Alternativa por Alemania’, y lo cerca que la ‘Nueva Derecha’ estuvo de obtener el poder en Francia.

Todos cumplen con dos características en las que basan su ascenso: pragmatismo político-electoral, populismo, y el regreso a valores del pasado.

Termino parafraseando de nuevo a Enrique Krauze: Ojalá las elecciones sean, efectivamente, masivas. Que México deje de ser un país en donde el fraude electoral existe ‘de facto’, y donde la participación ciudadana no suele superar el 50%. Sin embargo, que quienes resultan vencedores, se apeguen a la ley y no volteen al pasado para formar un gobierno que debe ser de futuro.

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