Contar con un vehículo propio es el objetivo de muchos mexicanos ya que proporciona
amplias ventajas y comodidades en el día a día, principalmente para aquellos que dependen de un coche para realizar sus actividades cotidianas como ir al trabajo, llevar a
los niños a la escuela o hacer compras.

Sin embargo, ser dueño de un auto implica responsabilidades y riesgos que a veces pueden
hacer que, de un momento a otro, la persona deba hacerse cargo de gastos extraordinarios
y a los que tal vez no pueda hacer frente con su presupuesto. Es solo pensar en un simple
accidente de auto generado al estar estacionados, o en los siniestros ocurridos en las
carreteras donde la velocidad del vehículo puede generar daños materiales más profundos
y también, lamentablemente, daños a otras personas. De hecho, aún con las limitaciones a
la circulación que se generaron como consecuencia de la pandemia del Covid-19, varios
estados continúan registrando alza en los números de siniestralidad. Por ejemplo, en el
estado de Chihuahua, según datos del reporte de Accidentes de Tránsito Terrestre en
Zonas Urbanas y Suburbanas publicado por el Inegi, hasta mediados de julio 104 personas
murieron en accidentes viales lo que supone un incremento del 7.2% de decesos por
percance en comparación con el mismo período de 2019, cifra que asciende al 10% si se
trata de fallecimientos de motociclistas.

Frente a estos números el país debe continuar en la promoción y toma de conciencia de la
importancia de la llamada “cultura de la prevención” y el rol importante que juegan los
seguros para ello. A pesar de que actualmente, desde 2019, es obligatorio contar con póliza de seguro de auto para transitar por carreteras y caminos federales – bajo pena de multa-, de los 50 millones de vehículos que circulan en todo el país, solo un tercio cuenta con algun tipo de seguro. Como explica Jaime Fernández, director de estrategia de la compañía InterProtección “el mercado de seguros como proporción del PIB en México, representa solo 2.3 porciento”, marcando una diferencia con los demás países del continente que en promedio presentan índices del 3%, Europa del 9%, sin pensar en casos como Luxemburgo con un porcentaje de 40 puntos.

La crisis del Covid-19 también golpeó fuerte a toda la industria de aseguradoras que se han
visto obligadas a repensar los tipos y alcances de coberturas para sus clientes. No obstante, dentro de esta emergencia sanitaria, el área más perjudicada fue el automotriz ya que las restricciones de movilidad debido al confinamiento generaron que las personas redujeran drásticamente el uso de sus coches. Tal vez la situación actual que atraviesa el país sea una buena oportunidad para que la población pueda acceder a este tipo de coberturas ya que la disminución de actividades llevó a que varias compañías del sector ofrecieran seguros más económicos, además de facilitar la contratación de los mismos mediante los canales digitales, que en este momento se han tornado esenciales para evitar salir de casa.