Aún hoy en día, en pleno Siglo XXI, hay quien duda que las protestas por el Día Internacional de la Mujer -o cualquier manifestación- pueda tener consecuencias palpables. Sin embargo,  sólo basta recordar la marcha por el Día de la Mujer en Rusia, 1917, para saber que esas personas están mal.

En 1917, Rusia estaba en crisis. La I Guerra mundial había costado 2 millones de muertos y las mujeres de habían convertido en la principal fuerza laboral. A pesar de ello, no tenían derecho al voto -lo que convenía al gobierno de los zares, puesto que la Guerra había hecho que los bolcheviques (que se oponían a la guerra) incrementaran su popularidad.

Es fácil imaginarse a los Ministros del zar Nicolás II riéndose cuando algún asesor o comisionado expresara preocupación porque cientos de mujeres -especialmente trabajadoras textiles de Petrogrado- se estaban organizando para hacer una huelga de hambre: la comida escaseaba, ellas no tenían recursos, y todos los días había muertes en el frente.

¿Qué podía lograr un grupo de mujeres, que ni siquiera tenían derecho al voto, con una huelga de hambre?

Más y más políticos de la época desdeñaron el plan de las trabajadoras, e incluso intentaron sabotearlo.

Pero eso no fue suficiente. Persistieron en sus esfuerzos.

Finalmente, con manifestaciones multitudinarias, la protesta y huelga estalló el 23 de febrero de la época (8 de marzo del calendario gregoriano). A las trabajadoras textiles se unieron amás de casa, trabajadores hombres y cientos de miles de personas.

Incluso los soldados del partido bolchevique se vieron sorprendidos por tal magnitud de manifestación. Eventualmente (y sin disparar sus armas) se unieron a las mujeres.

Las protestas crecieron como una bola de nieve. Tres dias después, el Zar había renunciado y huido, quedando un gobierno provisional que duró hasta octubre, cuando los bolcheviques finalmente tomaron el poder total de Rusia.

El líder revolucionario Leon Trotsky después escribiría: El Día de la Mujer fue un éxito, con entusiasmo y sin victimas. Pero lo que logró por si mismo, nadie habría podido adivinarlo ni siquiera cuando cayó la noche.

Se considera el día de la mujer de 1917 como la primera protesta multitudinaria que llevaría a la Revolución Rusa.