El Festival de Yulin en China, donde se realiza la venta de carne de perro para consumo humano ha sido afectado de forma colateral por el coronavirus.

La muy criticada “Fiesta de la carne de perro”, que se lleva a cabo a finales de junio ha sufrido modificaciones debido a las medidas tomadas a partir de la pandemia, ya que se han reforzado las leyes sobre el comercio de animales.

A pesar de que el consumo de la carne de perros cada vez va más a la baja, en muchas regiones consideran saludable la carne de estos animales.

Durante años los defensores de animales han calificado este “festival” como inhumano y bárbaro.