El coronavirus es un castigo de Dios a la humanidad, considera Ramón Castro Castro, obispo de la diócesis de Cuernavaca durante su homilía de este domingo en la catedral de la ciudad.

El clérigo indicó que la crsis de coronavirus es un castigo que está enviando Dios a la humanidad por «jugar a querer ser como él». Destacó que un total de 50 millones de abortos se realizaron el año pasado en el mundo.

“Con esto (con el COVID-19) queramos o no queramos, nos detenemos. En muchos países ya están obligados a detenerse; en Europa, en Estados Unidos, en China, por ley todo está cerrado, menos las farmacias y los mercados y ahí todo se debe detener, sea quién sea”, expresó.

Indicó que fue necesario que Dios enviara un «minúsculo» virus para enseñarle a la humanidad su lugar, ya que está ha creído que puede decidir «quien vive y quien debe morir».

Con información de El Financiero