En las escuelas de derecho lo primero que te advierten los maestros es que frente a un derecho solo puede oponerse otro derecho. En otras palabras, ‘tu derecho te alcanza hasta que afectas otro derecho’.
A esto se le llama un principio fundamental de derecho.
En México el derecho a la libertad de expresión está contenido en el artículo 6 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Su primer párrafo la define y expresa, ahí mismo, su limitación:
‘La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley…’. Y sigue.
Lo que aquí nos interesa para por lo menos opinar acerca del caso del comediante/comunicador José Manuel Torres Morales mejor conocido como ‘Chumel Torres’ y su despido del canal de televisión privada HBO después de liarse en un intercambio de tuit con la esposa del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
Las redes sociales han estado con ambas partes:
Los seguidores del presidente y de su esposa, celebran que al comediante le hayan suspendido su programa después de referirse al hijo menor de la familia presidencial como ‘el chocoflan’. La otra mitad reclama y acusa al propio presidente y a su esposa de haber callado al comediante impidiéndole su derecho a la libertad de expresión.
Ha sido costumbre que quienes ofenden a una autoridad o a alguien cercano a esa autoridad –como lo fue el caso- se escueden en el manto protector de la libertad de expresión, pero solo cuanto ve a la primera parte del artículo sexto. La segunda parte del párrafo lo olvidan por conveniencia o simple desconocimiento. Cualquiera que sea el caso, quienes usan las redes para comunicarse deben de tener en cuenta que su derecho a expresarse libremente tiene una limitante, o mejor dicho tres: que lo que digas no ataque a la moral (algo muy complicado pues ¿la moral de quién?), dos: no te metas en la vida privada de terceros (como lo es el caso) ni con los derechos de terceros (en este caso del niño y de quienes ejercen sobre de él la patria potestad), tres: provoques algún delito (que cunado existía en el código penal podríamos hablar también de una ‘injuria’) o cuando perturbes el orden público (concepto también como la moral un poco o un mucho confuso).
En el tema de Chumel fue obvio que su libertad de expresión, o mejor dicho su derecho a esa libertad, transgredió otro derecho, el del menor de edad y el de sus padres.