Por: Miguel Angel López Zúñiga

Uno de los indicadores económicos que se vio más afectado por la crisis del COVID-19, fue el desempleo, ya que por el cierre de negocios locales y/o por el recorte de personal en las empresas medianas y grandes, entre otros, provocó que muchas personas perdieran su empleo formal y con ello las cifras aumentaran significativamente durante el segundo y tercer trimestre del 2020.

Lo anterior puede constatarse con las cifras que dio a conocer el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en las que se registra que el total de empleos formales perdidos durante el 2020, ascendió a más de 600 mil empleos, se destaca que el 87%, correspondían a plazas permanentes, y solo el 13% eran de carácter eventual. Sectores como la hotelería y la industria manufacturera, fueron de los más afectados.

Por su parte, el subgobernador del Banco de México, Gerardo Esquivel, posteó en su cuenta de Twitter una gráfica en la que se aprecia la evolución de la pérdida de empleo y la compara con las crisis del 1994-95, la del 2008-2009 y la del 2020-2021, menciona que la caída de esta última fue igual de rápida que la del 94-95 pero menos profunda, asimismo afirma que fue una crisis por diseño (autoinflingida), la cual fue particularmente severa los primeros 3 meses, pero que con la reapertura, se comenzaron a recuperar empleos paulatinamente, no fue acompañada de crisis financiera y el país presentaba una estabilidad macroeconómica; es decir, baja inflación y concluyó que es posible que los niveles pre-pandemia se recuperen hasta el segundo semestre del 2021.

Por otro lado, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, mencionó que, del total de los empleos perdidos por la pandemia durante el segundo y tercer trimestre del 2020, más de 10 millones corresponden a trabajos informales y poco más de un millón era de carácter formal; sin embargo, apuntó que para a finales de 2020 se recuperaron casi 7 millones de empleos informales y 447,000 formales, con lo que aseguró que se está entrando una fase de recuperación.

Aunado a lo anterior el sector laboral ha presentado un aumento en la precariedad de los empleos, ya que incrementó el número de subocupados; es decir, personas con empleo que tienen disponibilidad para trabajar más horas.