La bailarina y coreógrafa escocesa Claire Cunningham, usa muletas desde los 14 años, pero eso no la detuvo para cumplir su sueño, ya que baila con ellas, y se presenta en el Teatre Lliure de Montjuic, con su espectáculo llamado «Give me a reason to live».

Se ha despertado grandes expectativas, ya que el solo que realiza Cunningham es maravilloso, situación que ha provocado que se hayan agotado ya las localidades. La escocesa es una mujer enérgica, que tiene una sagaz mirada que desprenden sus ojos de un azul intenso, su ceño siempre fruncido contrastas con su franca sonrisa. Y el día de ayer explicó cómo paso de ser una cantante de música clásica a ser bailarina.

“Como cantante tenía pocas actuaciones y pensé que debía ampliar mis estudios: me apliqué en otras disciplinas como es la danza aérea y técnicas tradicionales pensadas para cuerpos discapacitados. Tuve la ocasión de participar en un espectáculo de danza en que se necesitaba una bailarina con mis condiciones y ese fue mi despegue e inmersión en el mundo de la danza. No he pensado en cambiármerlo, ¡no le fue tan mal a Merce Cunningham!”, comenta la bailarina.

El espectáculo que la artista ofrecerá en el Lliure está inspirado en la obra de El Bosco. “Estuve estudiando sus pinturas y vi que muchos de los mendigos de sus cuadros eran personas con minusvalías, y eso me interesó. Junto a otros coreógrafos viaje a su ciudad natal, Bolduque, comí la comida tradicional, me sumergí en su universo. Quinientos s años después las cosas no son tan diferentes para las personas con discapacidades físicas, o de otro tipo, como son ahora los emigrantes, La sociedad juzga a menudo que te mereces lo que te ocurre, como si fuera un castigo. No existe empatía con los más débiles y vulnerables, que pagan estos tiempos de miedo», explica la bailarina.

En la banda sonora de Give me a reason to live ha incluido una cantata de Bach para recordar su época como cantante, y también músicas de Jean Mouton, “un compositor contemporáneo del El Bosco; me imagino que el pintor oía su música. En mi obra también he querido plasmar la dicotomía actual que hay en nuestra sociedad, que para recibir ayudas sociales has de demostrar tu incapacidad, pero también tu capacidad para recibirla. Es una locura», asegura Cunningham.